Miles de cubanos hacen largas colas para retirar un salario que muchas veces no pueden cobrar
Lo que durante años fue una molestia ocasional se ha convertido en una crisis cotidiana para miles de cubanos. Desde primeras horas de la madrugada, decenas de personas hacen filas frente a bancos y cajeros automáticos con la esperanza de retirar parte de su salario o de su pensión, aunque muchas veces regresan a casa con las manos vacías.
Videos difundidos en redes sociales y otros enviados a esta redactor, muestran largas colas frente a sucursales del Banco Metropolitano en La Habana, y también en todo el país, donde la tensión aumenta conforme pasan las horas y el efectivo disponible comienza a agotarse. Para muchos, acceder a su propio dinero se ha convertido en una carrera diaria marcada por la incertidumbre.
Horas de espera sin garantía de cobrar
Las imágenes compartidas por usuarios y reproducidas por varios medios muestran decenas de personas esperando bajo el sol desde la madrugada.
Algunos llevan sillas plegables, agua y comida, conscientes de que la espera puede prolongarse durante buena parte del día.Sin embargo, permanecer varias horas en la cola no garantiza que finalmente puedan retirar dinero.
En numerosas ocasiones los bancos anuncian que el efectivo disponible se agotó antes de atender a todos los clientes, obligando a quienes aún esperan a regresar al día siguiente para repetir el mismo proceso.
El límite para retirar dinero sigue reduciéndose
La situación se agravó después de que varias entidades bancarias redujeran nuevamente el monto máximo permitido por operación. Según denuncian clientes y medios independientes, el límite pasó de 5.000 a 3.000 pesos cubanos por extracción, una cantidad insuficiente para cubrir siquiera los gastos básicos de una familia durante unos pocos días.
Aunque oficialmente la medida busca distribuir mejor el efectivo disponible, para muchos cubanos representa otra muestra de la crisis financiera que atraviesa el país.
El salario está en la tarjeta… pero no se puede usar
Uno de los principales problemas es que la mayoría de los trabajadores cobra actualmente mediante tarjetas bancarias como parte del proceso de bancarización impulsado por el Gobierno cubano.
En teoría, los salarios llegan puntualmente a las cuentas. En la práctica, numerosos ciudadanos denuncian que no pueden disponer libremente de ese dinero porque simplemente no hay efectivo suficiente en las sucursales.
Esto ha generado una situación paradójica: miles de personas tienen su salario depositado, pero no pueden utilizarlo para afrontar gastos cotidianos en una economía donde todavía predominan las operaciones en efectivo.
Una bancarización que no termina de funcionar
Las autoridades presentaron hace varios años la bancarización como una herramienta para modernizar el sistema financiero, reducir el uso del efectivo y facilitar los pagos electrónicos. Sin embargo, la realidad diaria ha puesto en evidencia importantes limitaciones. Muchos pequeños comercios siguen aceptando únicamente dinero en efectivo.
En otros casos, las transferencias electrónicas fallan debido a problemas de conexión o a interrupciones del servicio eléctrico.La falta de infraestructura tecnológica y los frecuentes apagones dificultan todavía más la utilización normal de los medios de pago digitales.
Inflación y pérdida del poder adquisitivo
La crisis bancaria se produce además en medio de una fuerte inflación. Aunque el salario mínimo supera los 3.000 pesos mensuales, diversos estudios independientes estiman que una familia necesita varias decenas de miles de pesos cada mes para cubrir necesidades básicas como alimentación, transporte e higiene.
La diferencia entre ingresos y costo de vida obliga a muchas personas a retirar todo el efectivo disponible apenas reciben el salario, por temor a nuevas restricciones o a quedarse sin dinero en los bancos.
Cajeros vacíos y sucursales saturadas
La escasez de efectivo también ha reducido la utilidad de los cajeros automáticos. Numerosos usuarios denuncian que muchos permanecen fuera de servicio durante días o simplemente no disponen de dinero.
Como consecuencia, toda la presión termina concentrándose en las sucursales bancarias, donde el número de clientes supera ampliamente la capacidad de atención. La escena se repite prácticamente a diario en distintos municipios de La Habana y también en otras ciudades del país.
Una crisis que alimenta el descontento
Las colas bancarias se suman a otros problemas que afectan la vida cotidiana de los cubanos. La población enfrenta simultáneamente apagones de más de veinte horas en algunas provincias, escasez de alimentos, dificultades para conseguir combustible y problemas con el suministro de agua.
En ese contexto, la imposibilidad de acceder al propio salario incrementa todavía más la frustración ciudadana.
En redes sociales abundan los comentarios de personas que denuncian haber perdido jornadas completas de trabajo para intentar retirar dinero sin éxito. Otros cuestionan que el Estado obligue a utilizar tarjetas bancarias cuando el propio sistema financiero carece de liquidez suficiente para responder a la demanda.
La confianza en el sistema se deteriora
Especialistas consideran que uno de los mayores daños provocados por esta situación es la pérdida de confianza en el sistema bancario.
Cuando los ciudadanos perciben que no pueden disponer libremente de sus ahorros o de su salario, aumenta la tendencia a retirar inmediatamente cualquier ingreso disponible y a conservar dinero en efectivo siempre que sea posible. Ese comportamiento, a su vez, agrava la escasez de liquidez y dificulta aún más el funcionamiento normal del sistema financiero.
Una imagen que resume la crisis cubana
Las largas filas frente a los bancos se han convertido en una de las imágenes que mejor reflejan la compleja realidad económica que vive Cuba. No se trata únicamente de un problema de organización bancaria, sino de una consecuencia directa de la falta de liquidez, la inflación, el deterioro económico y las limitaciones estructurales del país.
Mientras las autoridades buscan impulsar una economía cada vez más digital, miles de cubanos siguen levantándose antes del amanecer para intentar retirar un dinero que legalmente les pertenece, pero que muchas veces permanece inaccesible tras la pantalla de una tarjeta bancaria.






















