De vivir años en EE.UU. a quedar varados en México: el drama de los cubanos deportados por Trump

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Miles de cubanos deportados por Estados Unidos permanecen varados en México en un limbo migratorio

Miles de ciudadanos cubanos deportados por Estados Unidos enfrentan hoy una situación de incertidumbre en México, donde sobreviven en un limbo migratorio que les impide reconstruir sus vidas y los mantiene separados de sus familias, muchas de las cuales continúan residiendo en territorio estadounidense.

La situación ha cobrado relevancia tras un reportaje publicado por Al Jazeera y difundido posteriormente por varios medios especializados en la actualidad cubana. La investigación describe cómo numerosos migrantes cubanos, algunos con más de cuatro décadas de residencia en Estados Unidos, fueron enviados a México como parte de la política de deportaciones implementada por la administración del presidente Donald Trump.

Décadas de vida en Estados Unidos terminaron con una deportación

Entre los casos documentados figuran hombres de más de 70 años que pasaron prácticamente toda su vida adulta en Estados Unidos.

Uno de ellos es el cubano Ricardo Scull Delgado, quien residió durante 46 años en territorio estadounidense, donde trabajó, formó una familia y desarrolló prácticamente toda su vida. Sin embargo, una antigua condena penal de los años noventa terminó desencadenando su proceso de deportación cuando acudió a una cita rutinaria con las autoridades migratorias.

Su historia no es única.

Junto a él aparecen otros cubanos como Ernesto Pérez Chapman y Lázaro Díaz García, quienes también fueron trasladados desde Arizona hasta la ciudad mexicana de Palenque y quedaron sin un destino claro.

Un limbo sin residencia ni empleo

Lejos de representar el final del proceso migratorio, la deportación abrió un nuevo período de incertidumbre. Muchos de estos cubanos no poseen residencia permanente en México ni autorización plena para trabajar. Tampoco pueden regresar fácilmente a Cuba debido a la limitada aceptación de vuelos de deportación por parte del régimen cubano.

Como consecuencia, permanecen atrapados en un país que tampoco consideran su hogar. La mayoría depende de pequeños trabajos ocasionales, de la ayuda de organizaciones religiosas y humanitarias o del dinero enviado por familiares que permanecen en Estados Unidos.

Las enfermedades complican aún más la situación

El problema resulta especialmente grave para quienes padecen enfermedades crónicas. Muchos deportados son adultos mayores que requieren medicamentos, consultas médicas frecuentes o tratamientos especializados. Sin ingresos estables ni acceso completo al sistema sanitario mexicano, obtener atención médica se convierte en un desafío cotidiano.

Varios testimonios recogidos por Al Jazeera describen situaciones de ansiedad, depresión e incertidumbre derivadas de la separación familiar y del temor permanente a quedar completamente desamparados.

Una política que afecta incluso a personas sin antecedentes penales

Uno de los aspectos más debatidos de la actual política migratoria es que no todos los deportados poseen antecedentes criminales.

Según las cifras citadas en el reportaje, entre el inicio del segundo mandato de Donald Trump y marzo de 2026 fueron deportados 4.353 ciudadanos cubanos. De ellos, aproximadamente el 27 % no tenía antecedentes penales, un dato que ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes.

Diversos especialistas sostienen que la aplicación de medidas migratorias más estrictas ha terminado afectando también a residentes de larga duración cuyo principal vínculo continúa siendo Estados Unidos.

México niega un acuerdo formal

La llegada de cubanos deportados ha generado además interrogantes sobre la cooperación entre Washington y Ciudad de México. Diversos reportes apuntan a la existencia de un entendimiento entre ambos gobiernos para aceptar temporalmente a ciudadanos cubanos expulsados de Estados Unidos cuando La Habana no recibe vuelos de deportación.

Sin embargo, las autoridades mexicanas han negado la existencia de un acuerdo formal con esas características.

Mientras tanto, los migrantes deben acudir periódicamente a oficinas del Instituto Nacional de Migración para mantener activos sus expedientes, sin garantías de obtener una solución definitiva.

La preocupación crece en Washington

La situación también ha llegado al Congreso estadounidense. La representante republicana María Elvira Salazar ha expresado públicamente su preocupación por el impacto de estas deportaciones, especialmente cuando afectan a cubanos sin antecedentes penales o con fuertes vínculos familiares en Estados Unidos.

La congresista ha pedido revisar algunos procedimientos para evitar que personas que llevan décadas integradas en la sociedad estadounidense terminen separadas de sus familias sin alternativas claras.

El cambio de una política histórica

Durante décadas los ciudadanos cubanos disfrutaron de un tratamiento migratorio diferente al de otros países latinoamericanos. La existencia de programas específicos y de políticas como «pies secos, pies mojados» convirtió a Estados Unidos en el principal destino para quienes abandonaban la Isla.

Aunque ese programa fue eliminado en 2017, muchos cubanos continuaron encontrando vías legales o humanitarias para permanecer en territorio estadounidense.

Las nuevas políticas migratorias han endurecido considerablemente ese escenario y han incrementado el número de personas sujetas a procesos de deportación.

Familias divididas entre tres países

Uno de los efectos más dolorosos de esta situación es la fragmentación familiar. No son pocos los casos en que los hijos permanecen en Estados Unidos, los padres sobreviven en México y otros familiares continúan viviendo en Cuba. La distancia dificulta el apoyo económico y emocional, especialmente cuando se trata de adultos mayores que necesitan asistencia constante.

Mientras esperan una resolución de sus procesos migratorios, muchos viven con recursos mínimos y sin saber cuánto tiempo permanecerán en esa situación.

Una crisis humana que sigue creciendo

La historia de estos cubanos refleja una realidad compleja que va más allá de las cifras oficiales. Detrás de cada expediente migratorio hay personas que construyeron su vida durante décadas en Estados Unidos y que ahora enfrentan un futuro incierto lejos de sus hogares y de sus familias.

Con Cuba limitando la recepción de deportados y México convertido en un territorio de espera, miles de migrantes permanecen atrapados en un vacío legal del que, por ahora, nadie parece ofrecer una salida definitiva.


Fuentes

  • Al Jazeera.
  • Información pública sobre políticas migratorias de Estados Unidos y México.

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