Piden juicio por asesinato contra el agente que mató por error a una niña australiana de 9 años en Pakistán

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Acababan de ser asaltados en la calle — y cuando huyeron, la policía los confundió con los ladrones y mató a la niña. Hania tenía 9 años, era de Perth y había viajado a ver a sus parientes en Pakistán: la policía la mató por error.

Hania Ahmed, de 9 años, murió cuando agentes del CCD paquistaní, confundiendo el auto de su familia con el de unos asaltantes, dispararon contra el vehículo. El oficial responsable enfrenta ahora un cargo de asesinato y permanece detenido, mientras crece la presión legal y diplomática sobre el caso.

La familia Ahmed había viajado desde Perth a Chakwal, en la provincia de Punjab, para visitar a sus parientes. La noche del miércoles 11 de junio, dos hombres armados en motocicleta los asaltaron y les exigieron sus pertenencias. La familia entregó joyas y efectivo valorado en aproximadamente $7,500 para evitar un desenlace violento.

Cuando las víctimas lograron huir en su auto de alquiler, la policía que perseguía a los asaltantes disparó contra su vehículo creyendo que eran los ladrones. Hania Ahmed, de 9 años, murió en el hospital. Su padre y su hermano de 11 años están heridos.

La familia Ahmed se encontraba en Chakwal visitando a familiares cuando fue abordada por dos hombres armados en una motocicleta que les exigieron sus joyas y su dinero. Para evitar la violencia, entregaron sus pertenencias — valuadas en unos $7,500 según reportes locales — y lograron alejarse en su auto de alquiler.

Momentos después, agentes de la policía de Chakwal, que perseguían a los asaltantes, abrieron fuego contra el vehículo de la familia al confundirlo con el de los delincuentes. Hania fue alcanzada por los disparos y trasladada de urgencia al District Headquarters Hospital, donde fue declarada muerta a su llegada. Su padre, Adeel Ahmed, y su hermano Aafan, de 11 años, resultaron heridos y fueron trasladados al Hospital Benazir Bhutto en Rawalpindi para recibir atención quirúrgica. Su madre, la doctora Sidra Khan, resultó ilesa.

El DPO Kashif Zulfiqar, jefe de policía del Distrito de Chakwal, prometió una investigación exhaustiva y acciones legales contra los responsables.

«Es un caso trágico y lamentable. Prometemos que se tomará acción legal contra los responsables», declaró.

En Perth, la noticia conmocionó a la comunidad pakistaní. Asim Chaudhry, secretario general de la Asociación Pakistaní de Australia Occidental, confirmó la tragedia y expresó el dolor de la comunidad: «Es como si fuera nuestra propia niña. Estamos con ellos de todo corazón.»

El caso de Hania Ahmed ha escalado desde que se conoció la noticia a mediados de junio: el oficial que disparó enfrenta ahora un cargo formal de asesinato bajo la Sección 302 del Código Penal paquistaní, permanece detenido, y el caso ha llegado hasta el Tribunal Superior de Lahore (LHC) en al menos dos ocasiones, además de generar un pedido directo del primer ministro australiano al gobierno de Pakistán.

La autopsia determinó que Hania recibió al menos cinco disparos de rifles AK-47 y murió de forma instantánea; su padre, Adeel Ahmed, y su hermano Aafan, de 11 años, resultaron heridos y fueron operados en el Hospital Benazir Bhutto de Rawalpindi, de donde ya fueron dados de alta, aunque continúan recuperándose. Su madre, la doctora Sidra Khan, resultó ilesa.

Según el superintendente de policía Shah Meer Khalid, el oficial que disparó no confirmó la identidad del vehículo antes de abrir fuego ni apuntó a las llantas, como exige el protocolo («Whenever a target is engaged, the aim must be at the tyres»). El jefe del CCD, Sohail Zafar Chattha, admitió públicamente que el agente «abusó de la fuerza» y que la falta de entrenamiento contribuyó a su error de juicio. El padre de la niña sostiene que fue la policía quien disparó primero; el CCD insiste en que el tiroteo se originó con los asaltantes.

El caso escaló judicialmente: primero se presentó un cargo por homicidio involuntario, que días después fue elevado a homicidio doloso (Sección 302) contra el oficial, quien permanece en custodia judicial mientras se prepara un juicio expedito. El inspector general de la policía de Punjab, Abdullah Karim, admitió públicamente la negligencia policial: «La muerte de una niña inocente no puede ocultarse tras complicaciones. Ninguna institución puede ganarse la confianza pública a menos que admita sus errores». Además, el Tribunal Superior de Lahore (LHC), sede de Rawalpindi, desestimó una petición que pedía una investigación judicial independiente, remitiendo en cambio una solicitud paralela para que la Agencia Federal de Investigación (FIA) decida si abre su propia pesquisa.

En Australia, el primer ministro Anthony Albanese pidió una «investigación transparente» y, según reportes, envió una carta directamente a su homólogo paquistaní, Shehbaz Sharif. En Perth, la comunidad pakistaní-australiana reaccionó con conmoción; el abuelo de Hania, Mazhar Hussain Chohan, relató que recibió una llamada avisándole de un «accidente» y que, al llegar al hospital, encontró el cuerpo de su nieta en una camilla. Hania fue enterrada en Pakistán. Hasta el 24 de junio —la fecha más reciente con cobertura pública disponible— no se habían anunciado ni el resultado del juicio contra el oficial ni la decisión de la FIA sobre una investigación adicional.

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