Cuba se hunde entre apagones, falta de agua y hospitales paralizados: la ONU alerta sobre la crisis

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Washington negó que las sanciones sean la causa central de la crisis y anunció ayuda humanitaria directa a través de organizaciones confiables.

La crisis humanitaria en Cuba llegó a la ONU con un diagnóstico severo: deterioro de servicios básicos, apagones prolongados, problemas de agua, hospitales afectados y escasez crítica de medicamentos. Funcionarios del organismo alertaron que la falta de combustible y electricidad está afectando todos los aspectos de la vida diaria en la isla.

Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, señaló la pasada semana que la crisis energética impacta el funcionamiento de sectores esenciales como salud, educación y abastecimiento de agua. Edem Wosornu, directora de la División de Respuesta a Crisis de la ONU, visitó recientemente Cuba y describió una situación que va “más allá del impacto de un solo evento”. En un hospital pediátrico, observó que solo permanecían abiertos el servicio de urgencias y la unidad de cuidados intensivos por la falta de electricidad.

Francisco Pichón, coordinador residente de la ONU en Cuba, calificó la crisis energética como una “emergencia humanitaria creciente” que afecta a millones de personas. Según los datos recogidos en los materiales consultados, la isla enfrenta apagones diarios de más de 20 horas en La Habana y cortes superiores a un día en otras regiones. Desde principios de año, Cuba no habría recibido nuevos envíos de petróleo para su sistema energético.

La situación del agua también es crítica. Unos 2.7 millones de cubanos están afectados por problemas de suministro, mientras el sistema nacional funciona apenas al 37% de su capacidad. En salud, solo el 30% de los medicamentos esenciales estaría disponible y alrededor de 100,000 pacientes, incluidos 12,000 niños, esperan cirugías.

En ese contexto, el embajador estadounidense Mike Waltz anunció un paquete de ayuda humanitaria de 100 millones de dólares, destinado a alimentos y productos de higiene. Según los materiales, Washington pretende que la ayuda sea distribuida directamente a los cubanos mediante organizaciones confiables, entre ellas la Iglesia Católica.

Waltz rechazó que las sanciones estadounidenses sean la causa principal de la crisis y sostuvo que el problema responde a las decisiones económicas del régimen cubano. También negó que exista un “bloqueo petrolero” como explicación central del colapso energético. A su juicio, la solución pasa por abrir la economía y dejar de culpar a Estados Unidos por problemas internos.

El representante permanente de Cuba ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, respondió acusando a Washington de aplicar una “política de castigo colectivo” y de intensificar la presión económica contra la isla. La posición cubana insiste en que las sanciones agravan el deterioro social y dificultan operaciones financieras y logísticas.

La ONU, por su parte, lanzó un plan de acción humanitaria para Cuba por 94.1 millones de dólares, de los cuales solo se ha asegurado el 33%. El acceso a combustible humanitario continúa siendo uno de los obstáculos más graves, debido a la cautela de bancos y empresas para realizar transacciones relacionadas con la isla.

La crisis cubana aparece así en un punto crítico: el régimen responsabiliza a las sanciones, Estados Unidos culpa a la gestión interna, y la ONU advierte que millones de personas ya sufren consecuencias directas en agua, salud, alimentos, transporte y electricidad.

Fuente Utilizada

Miami Herald — https://www.miamiherald.com/news/nation-world/world/americas/cuba/article316009451.html

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