Luis Gutiérrez Areces, figura clave en la historia del exilio cubano, falleció a los 89 años. Su legado perdura en la devoción a la Virgen de la Caridad.
Luis Gutiérrez Areces, el cubano que en 1961 llevó clandestinamente a Miami la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, falleció el pasado martes a los 89 años. La noticia fue confirmada por la Ermita de la Caridad, que destacó su papel crucial en la historia del exilio cubano.
Gutiérrez Areces, un destacado exiliado cubano, falleció el 22 de julio de 2026 a la 1:00 p.m. en Miami, según informó la Ermita de la Caridad a través de sus redes sociales. Su muerte marca el final de una vida dedicada a la fe y a la comunidad cubana en el exilio, así como a un acto que se convirtió en un símbolo de esperanza para miles de cubanos que abandonaron la isla tras la Revolución de 1959.
Gutiérrez Areces es recordado principalmente por su papel en el traslado clandestino de una réplica de la Virgen de la Caridad del Cobre a Miami en 1961. Este acto, realizado en medio de una creciente represión contra la Iglesia católica en Cuba, tuvo lugar en un contexto de fuerte persecución religiosa. En ese año, el régimen de Fidel Castro expulsó a más de 130 sacerdotes y limitó las actividades de culto, lo que hizo que la llegada de la Virgen a Miami fuera un evento de gran significado para la comunidad cubana.
La operación para llevar la imagen a Miami fue organizada por Elvira Jované de Zayas, quien en ese momento era la encargada de Negocios de la Embajada de Panamá en Cuba. Ella entregó la imagen a Gutiérrez Areces en la escalerilla del avión, junto con otros elementos que completaban la escultura. Este acto de fe se convirtió en un hito, ya que la Virgen llegó justo a tiempo para la primera celebración de su festividad en Estados Unidos, que reunió a más de 30,000 cubanos en el Miami Stadium, presidida por el arzobispo Coleman F. Carroll.
Desde entonces, la Virgen de la Caridad ha sido venerada en la Ermita de la Caridad, un santuario construido entre 1967 y 1973, que fue declarado Santuario Nacional en el año 2000. Durante más de seis décadas, Gutiérrez Areces mantuvo un vínculo estrecho con la ermita y participó activamente en las celebraciones del 8 de septiembre, fecha en la que se honra a la patrona de Cuba.
La Ermita de la Caridad, en su comunicado, describió a Gutiérrez Areces como una «figura imprescindible» en la historia del santuario y un «testigo vivo de una historia de fe, esperanza y amor a Cuba». Su legado perdura en la devoción que la Virgen de la Caridad inspira en generaciones de cubanos, tanto dentro como fuera de la isla.
La comunidad cubana en Miami y el exilio en general lamentan su partida, recordando su dedicación y el impacto que tuvo en la historia reciente de Cuba. La Virgen de la Caridad, que él ayudó a traer a Estados Unidos, sigue siendo un símbolo de unidad y esperanza para muchos
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