La crisis alimentaria cubana sigue sin mostrar una fecha clara de recuperación. Mientras el país depende cada vez más de las compras en el exterior, las autoridades reconocen que las nuevas medidas para reactivar el sector agrícola todavía no permiten determinar cuándo comenzarán a sentirse sus efectos en la población.
En medio de este escenario, el viceministro de Agricultura Telce González evitó establecer un plazo concreto para la recuperación del sector durante su participación en el programa televisivo “Cuadrando la Caja”, conducido por Marxlenin Pérez.
Al ser consultado sobre los resultados para el cubano de a pie que podrían generar las transformaciones impulsadas por el Gobierno, González respondió: “Sería muy irresponsable de mi parte decirte una cifra exacta, si no, no respetaría yo el trabajo de los productores”.
El funcionario recordó que las autoridades llevan años intentando modificar la gestión de la tierra. “lo que sí puedo decirte es que desde hace varios años se viene trabajando la gestión de la tierra. Yo creo que fundamentalmente desde el 2008, e hicimos varias transformaciones a la gestión de la tierra”.
Entre las medidas mencionadas durante el programa están las acciones vinculadas directamente al Ministerio de Agricultura, dentro del paquete de transformaciones promovido por Miguel Díaz-Canel. También se abordó la nueva Ley de Tierra Agropecuaria y Forestal, aprobada por la Asamblea Nacional en julio de 2026.
González defendió el conjunto de cambios y aseguró que «sí va a haber un impacto positivo», aunque inmediatamente reconoció una de las principales interrogantes que persisten: «Lo que yo no puedo decirte exactamente es en qué momento va a ser».
Las autoridades sí manejan expectativas para algunos cultivos de ciclo corto. Vegetales, tomate, zanahoria, remolacha, quimbombó y frijoles podrían comenzar a mostrar resultados «en algunos meses». Un cooperativista de Artemisa también situó entre noviembre y enero la posibilidad de observar alguna respuesta productiva, aunque advirtió sobre los tiempos propios de la actividad agrícola: «La agricultura no es una fábrica que tú echas la tela por aquí, la camisa por allá».
Las explicaciones oficiales no han evitado las dudas entre los espectadores. En redes sociales, algunos cuestionaron que sea necesario un espacio televisivo para explicar el deterioro de la agricultura cubana, mientras otros acusaron al programa de presentar las reformas gubernamentales sin ofrecer resultados verificables.
“En Serio hace falta un programa televisivo para saber porque la agricultura en Cuba se ha deteriorado al punto que la población pasa hambre habiendo tanta tierra fértil?”
“Este programa es una oda a la tiranía Castro. Esa familia secuestro la isla y poseen los tres poderes en sus manos, el legislativo , judicial y ejecutivo ellos no dependen de lo que se produce aquí”
También hubo críticas dirigidas a la ausencia de cifras concretas durante el debate: “Hay cosas que no quedan claras usted puede preguntar si se hizo algo y todos los panelistas dicen siii, todo se hizo y todo el mundo tiene que creerle, pero ninguno dio una estadística concreta ni nada concreto que promueva la producción ni resultados alcanzados con las nuevas leyes”.
La incertidumbre sobre los plazos ocurre mientras la economía cubana continúa deteriorándose. A comienzos de octubre, el primer ministro Manuel Marrero Cruz situó en 2027 la expectativa de que las reformas comiencen a traducirse en resultados, aunque reconoció que «todavía no se percibe en ese mejoramiento en la calidad de vida de la población».
El panorama económico tampoco favorece una recuperación rápida del sector. La Cepal proyecta para Cuba una contracción del producto interno bruto de 10,3 % este año, la peor caída prevista en América Latina. En agosto, la inflación interanual de los alimentos llegó al 36,01 %, mientras que el dólar estadounidense llegó a los 800 pesos en el mercado informal justo estos días.
Con una producción agrícola muy por debajo de sus niveles anteriores y una elevada dependencia de las importaciones, la principal incógnita ya no parece ser únicamente qué medidas aplicará el Gobierno, sino cuánto tiempo necesitarán para traducirse en más alimentos disponibles para la población.

