Precios disparados, producción hundida y éxodo masivo: la crisis cubana se agrava mientras la inflación supera el 25%

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Informe de Harvard alerta sobre crisis estructural en la isla, donde la inflación anual supera el 25%

La inflación oficial en Cuba alcanzó el 25,19% interanual en agosto y los precios aumentaron otro 4,92% solo durante ese mes, una nueva señal del deterioro económico que atraviesa la isla y que un reciente informe elaborado por un grupo de académicos y expertos convocados por programas de la Universidad de Harvard describe como parte de una crisis mucho más profunda, que abarca desde la producción de alimentos y los servicios públicos hasta la demografía, la salud y las instituciones políticas.

Las nuevas cifras del Índice de Precios al Consumidor, divulgadas recientemente por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) y recogidas este jueves 17 de septiembre por la agencia ANSA, muestran que el encarecimiento vuelve a concentrarse precisamente en algunos de los bienes y servicios que más pesan sobre el presupuesto cotidiano de las familias cubanas.
Los alimentos y las bebidas no alcohólicas aumentaron un 36,01% en comparación con agosto de 2025, mientras las bebidas alcohólicas y el tabaco subieron un 37,18%. Los precios de restaurantes y hoteles crecieron un 35,74%, el transporte un 25,03%, los servicios relacionados con la vivienda un 20,99%, los muebles y artículos para el hogar un 20,03% y la educación un 19,57%.

La aceleración de los precios coincide con la reciente introducción de billetes de 10.000 y 20.000 pesos cubanos, las denominaciones más altas emitidas hasta ahora por el Banco Central, en una economía marcada por la depreciación del peso, la escasez de bienes esenciales y una pérdida sostenida del poder adquisitivo.

Pero la inflación es apenas una parte del problema. Una semana antes de conocerse esos datos, el Programa de Estudios de Cuba y el Instituto de Investigaciones Afrolatinoamericanas de Harvard publicaron el “Informe del Grupo de Trabajo de Harvard sobre el Futuro de Cuba”, resultado de seis meses de reuniones entre académicos, economistas, intelectuales y otros especialistas. La propia universidad presenta el texto como un “documento vivo”, todavía sujeto a consultas, revisiones y modificaciones, y explica que resume las conclusiones y propuestas surgidas de contribuciones individuales.

El diagnóstico dibuja una economía cuya capacidad productiva se ha reducido drásticamente en pocos años. Según los datos recopilados por el grupo, el Producto Interno Bruto cayó aproximadamente un 11% entre 2019 y 2024, mientras la producción agrícola disminuyó un 58%, la manufactura un 42% y la producción azucarera un 87%.

La contracción es todavía más pronunciada en algunos alimentos esenciales. El informe recoge que entre 2017 y 2024 la producción de carne de cerdo cayó un 97%, la de frijoles un 80%, la de arroz un 75%, la de hortalizas un 69%, la de leche un 56% y la de viandas un 46%.

Como consecuencia, Cuba importa actualmente más del 70% de los alimentos que consume, una dependencia particularmente grave en un país con escasez crónica de divisas para financiar compras en el exterior.

El deterioro de la producción ayuda a explicar por qué una inflación del 25% resulta especialmente severa para la población. No se trata solamente de que los precios aumenten, sino de que una parte creciente de los productos disponibles debe obtenerse en mercados cuyos precios guardan poca relación con los salarios y pensiones estatales.

El informe cita además una encuesta independiente según la cual ocho de cada diez cubanos han tenido que eliminar al menos una de las tres comidas diarias por falta de recursos. Esta formulación es distinta de afirmar que el 80% de la población come únicamente una vez al día: el estudio habla de personas que omiten una de las comidas habituales.

El cuadro económico se desarrolla al mismo tiempo que el país pierde población a una velocidad excepcional. El grupo calcula que el saldo migratorio acumulado entre 2013 y 2024 supera los tres millones de personas, frente a los 11,1 millones contabilizados en el censo de 2012. A la emigración se suma una fecundidad persistentemente baja y un número de defunciones superior al de nacimientos desde al menos 2020.

Ese proceso está acelerando el envejecimiento de Cuba. Aproximadamente una cuarta parte de la población tendría actualmente 60 años o más, frente a alrededor del 18% en 2012, justo cuando el sistema de salud enfrenta mayores dificultades para atender a una población envejecida y con necesidades médicas crecientes.

El informe analiza también el deterioro de la electricidad, el abastecimiento de agua, el transporte, la recogida de residuos, los hospitales, las escuelas y la infraestructura, y relaciona parte de esas deficiencias con las prioridades de inversión adoptadas por el Estado durante la última década.

Entre 2014 y 2024, según los datos recopilados por el grupo, entre una cuarta parte y la mitad de las inversiones nacionales se dirigieron al turismo. Solo en 2024, la inversión turística habría sido 14 veces superior a la destinada a la agricultura y 11 veces mayor que la dirigida conjuntamente a salud, asistencia social y educación, pese a que la ocupación hotelera rondaba apenas el 23%.

Este dato adquiere especial relevancia frente al incremento del 36% registrado ahora en los precios de alimentos y bebidas. Mientras la producción agropecuaria se ha reducido más de la mitad desde 2019, el país dedicó durante años una proporción considerable de su escasa capacidad de inversión a construir y ampliar infraestructura turística.

El Grupo de Trabajo no atribuye, sin embargo, la situación cubana a una única causa. El documento responsabiliza a décadas de ineficiencias, decisiones económicas equivocadas y prioridades de inversión que considera inadecuadas, y sostiene que el Gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel no logró adoptar las medidas necesarias para impedir el agravamiento de la crisis. Al mismo tiempo, reconoce que las sanciones estadounidenses han profundizado sus efectos sobre la población y sobre sectores como el transporte, la alimentación y la salud.

Esa dimensión también aparece en análisis de organismos regionales. La Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos señaló en su informe de 2025 que la crisis y la escasez de servicios básicos en Cuba no pueden analizarse sin considerar el impacto de las sanciones estadounidenses, que limitan el acceso a divisas, combustible, tecnología y otros insumos. El mismo documento registró una contracción acumulada de aproximadamente el 11% del PIB desde 2018.

El informe auspiciado por los programas de Harvard va más allá del diagnóstico económico y sostiene que la crisis actual es también política e institucional. Sus autores consideran que Cuba necesitaría cambios encaminados a fortalecer el Estado de derecho, ampliar las garantías para el ejercicio de derechos y abrir un proceso político negociado y plural.

Entre las primeras medidas propuestas se encuentran una amnistía general para presos políticos, la eliminación de sanciones penales contra determinadas formas de protesta pacífica y expresión, y la derogación de normas que el grupo considera restrictivas de derechos fundamentales.

A mediano plazo, los autores plantean una transición hacia una economía social de mercado que reconozca plenamente la propiedad privada y fortalezca a las pequeñas y medianas empresas, así como una eventual incorporación de Cuba al Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la CAF para financiar la reconstrucción de infraestructura y facilitar el acceso a capital.

El documento propone también la celebración futura de una Asamblea Constituyente que debata un nuevo marco político e institucional para el país.

A diferencia de propuestas basadas en una ruptura inmediata con todas las estructuras existentes, el grupo considera que un proceso ordenado necesitaría involucrar a sectores de la oposición, la sociedad civil, la diáspora y también a integrantes del actual Gobierno, con el objetivo declarado de evitar un vacío de poder y una situación de mayor inestabilidad.

En paralelo, los autores plantean que Washington debería responder a eventuales pasos de apertura mediante medidas como el alivio de sanciones relacionadas con el suministro de combustible y apoyo inicial para estabilizar la economía. El informe reconoce que alcanzar un acuerdo de esa naturaleza entre el Gobierno cubano, la oposición, la sociedad civil, la diáspora, Estados Unidos y otros actores internacionales sería extremadamente complejo.

Estas propuestas constituyen las recomendaciones de un grupo de trabajo y no una política oficial de la Universidad de Harvard ni un plan acordado por los gobiernos de Cuba o Estados Unidos.

Lo que sí muestran tanto los datos oficiales publicados esta semana como el diagnóstico del grupo es que los desequilibrios económicos continúan profundizándose.

Una inflación anual superior al 25% ya sería significativa en cualquier economía. En Cuba ocurre al mismo tiempo que la producción agrícola se ha reducido un 58% en cinco años, el país importa más del 70% de sus alimentos, millones de personas han emigrado y sectores esenciales de infraestructura y servicios públicos enfrentan un deterioro sostenido.

El aumento del 4,92% registrado únicamente durante agosto añade así una nueva presión sobre una población que lleva años ajustando su consumo a salarios que pierden capacidad de compra, productos básicos escasos y una moneda nacional cada vez más debilitada.

Los precios de los alimentos, con un incremento interanual superior al 36%, muestran con particular claridad la conexión entre ambas historias: detrás de las cifras mensuales de inflación existe una crisis productiva, fiscal, demográfica e institucional que se ha acumulado durante años y para la cual, hasta ahora, no aparece una solución de corto plazo.

FUENTES

Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (ONEI), datos del Índice de Precios al Consumidor correspondientes a agosto de 2026, citados por ANSA.

ANSA, 17 de septiembre de 2026.

David Rockefeller Center for Latin American Studies, Harvard University — “Report: Harvard Working Group on Cuba’s Future”, 10 de septiembre de 2026.

Informe inicial aportado sobre el Grupo de Trabajo de Harvard.

UPI — resumen y propuestas del Grupo de Trabajo sobre el Futuro de Cuba.

OnCuba — datos económicos y alimentarios contenidos en el informe.

Comisión Interamericana de Derechos Humanos/REDESCA — Informe Anual 2025.

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