La llegada de 24.600 toneladas de arroz y los llamados institucionales a la solidaridad no lograron iluminar una Navidad marcada por apagones superiores a los 1.900 MW, escasez y familias separadas. Más allá de la falta de electricidad, en Cuba persiste un apagón más profundo: el de un país cansado, sin expectativas claras y con el ánimo en suspensión.
Díaz-Canel instó a los empresarios iraníes a invertir en Cuba como una estrategia para eludir las sanciones impuestas por Estados Unidos a ambos países.
A pesar de las posibles dificultades, las autoridades cubanas insisten en que el plan de bancarización es de vital importancia para la economía del país.
Un análisis del economista Elías Amor apunta a que las “idas y venidas” del gobierno en materia económica podrían generar “daños muy superiores a los que se pretenden resolver.