Un preso político cubano murió en la madrugada del 13 de mayo en la prisión Combinado del Este, en La Habana. Ernesto Brieva Sempé tenía 52 años, la condena revocada y una sola razón para seguir encerrado: su negativa a guardar silencio frente al régimen.
El preso político cubano Ernesto Brieva Sempé, de 52 años, falleció en la madrugada del 13 de mayo en la prisión Combinado del Este, en La Habana. Según el Centro de Información Legal CubaLex, Brieva Sempé se encontraba en un estado severo de desnutrición, aunque aún no se ha confirmado oficialmente la causa de su muerte. Esta es la segunda muerte de un prisionero del 11J en lo que va del año y la sexta desde 2021, de acuerdo con la documentación de CubaLex.
Brieva Sempé había sido condenado en enero de 2023 a cinco años de trabajo correccional sin internamiento por su participación en las históricas protestas del 11 de julio de 2021, conocidas como 11J. Sin embargo, a pesar de que su sanción fue revocada, su actitud crítica con el régimen le confirió un «trato especial»: continuar en prisión.
Este mecanismo no es nuevo ni exclusivo. Luis Manuel Otero Alcántara, Maykel Osorbo y Sissy Abascal, recientemente desterrada hacia Estados Unidos, son ejemplos de presos a quienes el sistema encontró la forma de mantener encerrados más allá de sus condenas originales por resultar demasiado incómodos.
El régimen tiene nombre para eso: «actitud reincidente». El mundo tiene otro: represalia.
Según reveló la periodista Camila Acosta desde La Habana, el funeral de Brieva Sempé se efectuó bajo estricta vigilancia de agentes de la Seguridad del Estado.
Seis muertos desde el 11J y un sistema penitenciario que mata lentamente
La muerte de Brieva Sempé es la sexta de un preso del 11J desde 2021 y la segunda en lo que va de 2026, según la documentación de CubaLex. La organización también registra al menos 20 fallecimientos bajo custodia en las prisiones cubanas desde aquel julio que el régimen no ha podido borrar de la memoria colectiva.
La foto de Alexander Díaz Rodríguez al salir del Combinado del Este en abril de este año recorrió el mundo. Cinco años de prisión lo dejaron irreconocible, con las costillas marcadas y el cuerpo reducido a poco más de huesos. Quienes lo vieron compararon su imagen con la de los sobrevivientes de los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial.
El propio Díaz Rodríguez describió lo que comía en prisión: una cucharada de arroz, un poco de picadillo de pescado y agua saborizada. «Un niño de 8 años come eso y se queda con hambre», afirmó. El senador Rick Scott usó su caso ante el Senado de los Estados Unidos como evidencia de los crímenes que el régimen comete sistemáticamente contra sus presos políticos.
Hoy ese mismo sistema tiene otro nombre que responder: Ernesto Brieva Sempé. En Cuba hay más de 1.200 presos políticos entre una población penal de cerca de 90.000, una de las más altas del mundo. Cada uno de ellos es una pregunta que el régimen no quiere contestar.
[FUENTES UTILIZADAS] ABC, «Muere «en estado severo de desnutrición» otro preso político del 11J en Cuba» – https://www.abc.es/internacional/muere-estado-severo-desnutricion-preso-politico-11j-20260519174053-nt.html



















