La mujer que «cautivó al pueblo cubano» con su emotivo comentario que se hizo viral y se convirtió en memes, canciones, repulsas,… ¡de todo lo imaginable y no imaginable!, ha vuelto a ser tema de conversación tras un nuevo video.
Así vive hoy la mujer que se hizo viral con «Yo me erizo» al ver a Díaz-Canel
En marzo de 2024, una mujer de Río Cauto, Granma, se convirtió en fenómeno viral cuando la televisión estatal captó su reacción al ver a Miguel Díaz-Canel: «¡Mira, yo me erizo!». Año y medio después, el creador de contenido cubano Feli Bello fue a buscarla para mostrar cómo vive hoy. Lo que encontró resume mejor que cualquier discurso lo que significa ser fiel al régimen cubano en 2026.
La mujer del «yo me erizo»: de viral en la TV estatal a viral en las redes del exilio
La escena original fue breve pero perfecta para los tiempos que corren. La televisión cubana filmó el momento en que la mujer, residente de Río Cauto en la provincia de Granma, se acercó al presidente durante una visita oficial y logró tocarle la mano. Su reacción, genuina y desbordada, quedó captada en audio y video: «¡Mira, yo me erizo!».
Lo que el régimen quería mostrar como prueba de apoyo popular se convirtió en segundos en munición para los memes. La frase recorrió Cuba, Miami y toda la diáspora cubana en redes sociales, alternando entre la ternura, la ironía y la indignación.
Ahora Feli Bello, creador de contenido cubano con amplia audiencia en plataformas digitales, fue a Río Cauto a ver cómo está esa mujer hoy. El video que publicó volvió a encender el debate.
La mujer sigue siendo una simpatizante declarada del oficialismo. No se arrepiente de haberse emocionado al ver a Díaz-Canel ni de haber expresado esa emoción en público. Pero su vida cotidiana cuenta otra historia: apagones prolongados, escasez de productos básicos y las mismas dificultades que afectan al resto de los cubanos en su provincia.
La pantalla de plasma, los apagones y la frase que nadie esperaba
Tras hacerse viral, la mujer recibió algunos regalos, entre ellos un televisor con pantalla de plasma. El detalle no pasó inadvertido para nadie: una pantalla sin corriente eléctrica estable es, en el mejor de los casos, un adorno.
Lo más llamativo del video de Feli Bello no es el estado de la vivienda ni los apagones que describe la propia mujer. Es una frase que ella misma suelta sin que nadie se la pida: «Que me dé lástima no quiere decir que no se merezca lo que está pasando».
La reacción en redes fue inmediata y dividida. Hay quienes la interpretan como una grieta en su fidelidad al régimen, una admisión velada de que las críticas tienen fundamento aunque ella no quiera abandonar su postura. Otros la leen como exactamente lo contrario: la confirmación de que su lealtad es ideológica y no depende de las condiciones materiales en las que vive.
Esa ambigüedad es precisamente lo que hace que su historia siga generando conversación. La mujer del «yo me erizo» no es un símbolo simple. Es el retrato de una Cuba donde la convicción y la precariedad conviven en la misma casa, bajo los mismos apagones, frente a la misma pantalla que no siempre tiene señal.



















