La misa, que se llevará a cabo en la Ermita de la Caridad del Cobre, busca recordar la fundación de la República y elevar oraciones por el bienestar de Cuba.
Cada 20 de mayo, la comunidad cubana del sur de Florida convierte una misa en la Ermita de la Caridad del Cobre en algo mucho más grande que un acto religioso. Este año, con Cuba en su peor crisis en décadas y las tensiones con Washington en un punto de inflexión, el 20 de mayo en Miami llega cargado de historia y de urgencia.
La iglesia ubicada cerca de la Calle Ocho en Miami no es solo un templo. Es el lugar donde varias generaciones de cubanos han ido a llorar a sus muertos, a pedir por sus presos y a celebrar lo poco que les queda intacto: la memoria de lo que Cuba fue antes de que se la arrebataran.
Este 20 de mayo, la Ermita de la Caridad del Cobre abrirá sus puertas para una misa especial por los 124 años del nacimiento de la República de Cuba. El mensaje que la propia iglesia difundió en redes sociales lo resume mejor que cualquier discurso: «A 124 años del nacimiento de la República, elevemos nuestras súplicas por el restablecimiento de una Cuba con justicia, paz y prosperidad para todos sus hijos».
El 20 de mayo de 1902 marcó el fin de la ocupación militar estadounidense y el inicio de la etapa republicana en la isla. Fue el momento en que Cuba, por primera vez en su historia, izó su bandera como nación soberana. Ese instante duró décadas antes de ser aplastado. Por eso el exilio lo recuerda con tanto cuidado.
La Calle Ocho, donde se ubica la Ermita, es ella misma un símbolo. Allí vive la memoria de quienes salieron con lo puesto y construyeron otra Cuba a noventa millas de distancia. Exiliados de la primera hora, hijos de exiliados y cubanos recién llegados se mezclan cada año en este acto que une generaciones separadas por décadas de emigración.
El 20 de mayo de 2026: entre la historia y la tensión política más alta en años
Este año la fecha llega en un contexto que le da una dimensión diferente a la celebración. Cuba atraviesa su peor crisis energética y económica en décadas, con apagones que superan las 20 horas diarias en algunas provincias y una escasez de alimentos que empuja a más cubanos a la emigración cada semana.
Al mismo tiempo, la administración Trump ha escalado su presión sobre el régimen de Díaz-Canel con nuevas sanciones, el anuncio de posibles cargos contra Raúl Castro y declaraciones desde la Casa Blanca que han generado expectativa y también inquietud en la diáspora.
Para muchos en el exilio, la misa del 20 de mayo en la Ermita no es solo un homenaje al pasado. Es una forma de decirle al mundo que siguen aquí, que no han olvidado y que no piensan callarse mientras Cuba siga siendo lo que es.
La tradición de conmemorar esta fecha ha sobrevivido a todo: a los gobiernos que ignoraron a la diáspora, a los que la usaron políticamente y a los que intentaron convencer al mundo de que el exilio era un asunto del pasado. Cada 20 de mayo, la Ermita de la Caridad demuestra que no.



















