El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció este miércoles 20 de mayo la acusación formal que imputa cargos al expresidente cubano Raúl Modesto Castro Ruz por el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate, un grupo de exiliados cubanos que utilizaba aviones para buscar a cubanos que huían del país por mar, y el asesinato de sus cuatro tripulantes el 24 de febrero de 1996.
La acusación, emitida por el Tribunal Federal de Distrito de Miami, incluye a los pilotos de la Fuerza Aérea cubana Lorenzo Alberto Pérez Pérez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas y Luis Raúl González-Pardo Rodríguez.
En concreto, el documento imputa el delito de conspiración para asesinar a ciudadanos estadounidenses a los cinco implicados, así como dos cargos por destrucción de aeronaves y cuatro cargos por asesinato a Castro y a Lorenzo Alberto Pérez Pérez.
La acusación sostiene que el ataque ocurrió sobre aguas internacionales, lo que durante años ha sido un punto clave de disputa entre Washington y La Habana.
Según declaró el fiscal general interino, Todd Blanche, que viajó a Miami para hacer el anuncio junto a Jason A. Reding Quiñones, fiscal estadounidense del Distrito Sur de Florida, “más de tres décadas después, seguimos comprometidos a hacer rendir cuentas a los responsables de los asesinatos de cuatro valerosos estadounidenses: Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales”.
“Por primera vez en casi 70 años, altos dirigentes del régimen cubano han sido imputados en Estados Unidos por presuntos actos de violencia que resultaron en la muerte de ciudadanos estadounidenses”, apuntó el funcionario.
“El presidente Trump y este Departamento de Justicia están comprometidos a restablecer un principio fundamental: si asesinan a ciudadanos estadounidenses, los perseguiremos. Sin importar quiénes sean. Sin importar qué cargo ocupen”, añadió Blanche.
Según destacó The New York Times, los cargos, que se basaban en un caso anterior presentado por primera vez en 2003, ponen sobre el hermano de Fidel Castro, de 94 años, “el peso del sistema de justicia penal estadounidense en un momento de gran tensión con Cuba”.
De acuerdo con el diario estadounidense, este acusación presenta “las bases de una posible acción militar para expulsarlo del país por medios similares a la forma en que las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses utilizaron una acusación contra Nicolás Maduro, exdirigente de Venezuela, para irrumpir en Caracas en una arriesgada operación en enero y capturarlo”.
La fiscalía federal alega que, bajo una cadena de mando supervisada por Raúl Castro, quien era ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias en aquel momento, aviones de combate cubanos dispararon misiles contra dos aeronaves civiles Cessna desarmadas, destruyéndolas sin previo aviso.
De ser hallados culpables, los acusados se enfrentan a una pena máxima de muerte o cadena perpetua por los cargos de asesinato y conspiración para asesinar a ciudadanos estadounidenses; así como a una pena de hasta cinco años de prisión por cada uno de los cargos de destrucción de aeronaves.
Tres avionetas Cessna C-337 de Hermanos al Rescate despegaron desde Florida el 24 de febrero de 1996 para una misión rutinaria sobre el estrecho. Dos de ellas fueron derribadas por cazas MiG-29 cubanos entre las entre las 15:21 y las 15:27 horas, y las cuatro personas que viajaban a bordo murieron.
Una tercera aeronave consiguió escapar del fuego de los cazas cubanos, la pilotada por José Basulto. “Yo era la avioneta que ellos querían tumbar principalmente, porque yo era el jefe del grupo”, ha declarado Basulto a BBC News.
La avioneta de Basulto fue perseguida por un Mig piloteado por González-Pardo Rodríguez, de 65 años, quien se encuentra bajo custodia de las autoridades estadounidenses a la espera de una sentencia por fraude migratorio en el Distrito Central de Florida tras entrar al país como beneficiario del programa de parole humanitario.
Cabe recordar que Fidel Castro asumió la responsabilidad del derribo de los aviones poco después de que fueran abatidos, y alegó que la organización había lanzado panfletos contra el régimen sobre La Habana en vuelos anteriores.



















