En Cuba hasta el hambre tiene geografía. Vivir en Ciego de Ávila o en Cienfuegos puede significar pagar el doble o la mitad por la misma libra de arroz, según los propios números oficiales del régimen.
La Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) publicó recientemente los datos y, sin proponérselo, dibujó el mapa de la desigualdad cubana en el tema alimenticio. Los precios de los alimentos varían drásticamente entre provincias, y el lugar donde se nace o se vive determina cuánto cuesta llenar un plato.
Las provincias del oriente y el centro encabezan la lista de las más caras. En Ciego de Ávila, la leche en polvo de 500 gramos alcanza los 2,717 pesos y el huevo se paga a 120 pesos la unidad. En Las Tunas, la costilla y la paleta de cerdo llegan a 1,300 pesos la libra. Camagüey reporta el ajo a 1,820 pesos la libra, un condimento convertido en artículo de lujo.
En el otro extremo del mapa nacional aparecen Sancti Spíritus, donde el arroz se consigue desde 200 pesos la libra y el queso blanco desde 500, y Cienfuegos, con el aceite envasado desde 1,300 pesos el litro y el cerdo a 900 la libra. Matanzas también registra precios competitivos en importados, con leche en polvo desde 950 pesos.
Pero el consuelo es relativo. Con un salario estatal promedio que no llega a 6,000 pesos mensuales, hasta los precios más bajos del país son inalcanzables para quien vive de su trabajo. En la provincia más «barata» de Cuba, un litro de aceite sigue costando la quinta parte del sueldo de un mes.
La geografía del desabastecimiento
Las diferencias no reflejan solo inflación, sino disponibilidad. Las provincias orientales, históricamente las más castigadas por el desabastecimiento y las más alejadas de los puertos principales y del turismo, pagan el sobreprecio del transporte y la escasez. Donde menos hay, más cuesta, y donde más cuesta es justamente donde menos dólares llegan por remesas.
El resultado es una isla partida en dos velocidades de miseria: la del occidente, que sobrevive con precios altos, y la del oriente, que se ahoga con precios imposibles. No es casualidad que las provincias más caras sean también las que más emigrantes expulsan y donde más protestas se han registrado en los últimos apagones.
Los números son de la propia ONEI. Cuando hasta la estadística oficial retrata el desastre, sobran los comentarios.
Fuentes:
- ONEI – Datos oficiales de precios por provincias
- Directorio Cubano – Análisis comparativo de precios de alimentos por territorios

