Han surgido numerosas ofertas de balitas de gas en Cuba, con precios que varían según el vendedor y la capacidad del cilindro. La entrega a domicilio y el pago desde el extranjero impulsan esta tendencia, aunque la falta de regulación genera incertidumbre entre los compradores.
Tres hechos ocurridos en los últimos días retratan la profundidad de la crisis alimentaria cubana: en una feria agropecuaria de Trinidad la libra de cerdo se vendió a 850 pesos, un precio que el salario mínimo de 3.210 pesos mensuales apenas cubre para cuatro libras; en Pinar del Río el gobierno municipal fijó por decreto un precio máximo de 2.150 pesos para el aceite comestible, apenas dos meses después de haber eliminado los topes nacionales; y en redes sociales se viralizó la denuncia de que el milordo, la tradicional mezcla de agua con azúcar parda, se ha vuelto un lujo inalcanzable por la escasez simultánea de ambos ingredientes. Los tres episodios comparten un mismo trasfondo: una inflación de alimentos que en junio de 2026 alcanzó el 22,79% interanual.
Una trabajadora por cuenta propia conocida como Lety Lety mostró en video lo que pagó por los jugos de su hija enferma: 300 pesos la caja y 500 la lata. Su denuncia viral retrata una inflación real cercana al 70% frente a salarios de menos de 6,000 pesos.
La Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) ha publicado un informe que detalla las diferencias de precios en alimentos entre las provincias cubanas. Guantánamo se destaca como la región más cara, con altos costos en productos esenciales, mientras que Pinar del Río ofrece precios más bajos, aunque aún elevados en comparación con los ingresos promedio de la población. Este análisis pone de relieve la crisis alimentaria que enfrenta el país, en un mes donde la inflación interanual alcanzó su nivel más alto de 2026.
Un reciente informe de la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (ONEI) muestra que los precios de alimentos esenciales como el aceite, el cerdo y la leche en polvo han alcanzado cifras alarmantes, con variaciones significativas entre provincias. Este panorama refleja la desigualdad en el acceso a productos básicos y la presión económica que enfrentan las familias cubanas, en un contexto de inflación interanual que ya supera el 15%.
Un reciente recorrido por los mercados informales de Bayamo, en la provincia de Granma, ha revelado precios exorbitantes para productos básicos. El cartón de huevo se vende a 4.000 pesos, la libra de azúcar a 400 y el litro de aceite a 1.500, cifras que superan el salario mensual de muchos cubanos. La situación refleja una creciente presión inflacionaria en el país, que afecta la capacidad de compra de la población.
Miami hoy encabeza un ranking poco envidiable: es la ciudad más cara de Estados Unidos para comer fuera (ojo, en restaurantes de gama media). Pero no todo es gris: para quienes disfrutan del café, la ciudad ofrece una experiencia notable, con muchas opciones, buena calidad y precios relativos más accesibles. Comer fuera siempre será caro, pero al menos cuando se trata de un buen café o un lugar agradable para sentarse, Miami no decepciona.
En el surrealista Macondo cubano de todos los días, encontrar aceite para cocinar ya es casi una epopeya. Pero lo que le ocurrió a un vecino de La Fe, en la Isla de la Juventud, no tiene desperdicio: encontró el aceite, tenía el dinero… pero no pudo comprarlo.
La búsqueda de viviendas más asequibles y una mejor calidad de vida ha llevado a muchos, especialmente dentro de la comunidad cubana, a trasladarse a estados como Texas y Kentucky.
En medio de una severa crisis económica y de transporte, los precios de los autos importados parecen ser un lujo reservado para una pequeña élite que tiene acceso a divisas.