Oriente volcado en restablecer la corriente eléctrica pero… ¿con qué petróleo? ¿con qué piezas? (+ videos)

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La madrugada del jueves, a las 6:09, una desconexión parcial del sistema electroenergético nacional dejó sin luz a toda Cuba desde Ciego de Ávila hasta Guantánamo. El sistema quedó operativo sólo desde Pinar del Río hasta Sancti Spíritus.

En las horas siguientes, las brigadas de la Unión Eléctrica trabajaron sin pausa para restablecer la red provincia por provincia: al mediodía ya había llegado energía hasta Holguín; entrada la noche, hasta Moa y Felton. Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo permanecían aún en microsistemas de isla, dando cobertura prioritaria a hospitales y bombeos de agua.

El director del Despacho Nacional de Carga, Félix Estrada Rodríguez, explicó en el noticiero que el déficit de capacidad de generación se mantenía en torno a los 1.800 MW y que dos de los cuatro mayores bloques del sistema —Guiteras y Felton— seguían fuera de servicio.

La central termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor del país, acumula una intervención de cierta complejidad que incluye la reparación de un salidero en la caldera y la prueba hidráulica de la misma, prevista para la madrugada.

En Holguín, las máximas autoridades provinciales se personaron en la termoeléctrica Lidio Ramón Pérez para seguir los trabajos de reparación.

Allí, hasta el propio director de la FELTON habló, con cara de muy pocos amigos — o la de quien sabe que esto es un parche — para decir que la CTE «venía atravesando una situación ya compleja», con un problema serio en el llamado CAR, y un «pequeño salidero en cartera.» El director dijo que ante esa situación decidieron detener la planta para acometer «alrededor de 70 tareas que teníamos previstas en el área más para un mantenimiento a los equipos auxiliares y eléctricos de de la del sistema de la máquina»; tarea esta que definió como «cierta complejidad.»

«Ahora tenemos que hacer una prueba, la prueba hidráulica de la caldera, que de estar bien ya comprobaríamos la estantidad de la caldera y procederíamos al cierre de los registros para un posible arranque,» concluyó diciendo.

En Santiago, la termoeléctrica Antonio Maceo operaba con un solo bloque hasta que la protección de baja frecuencia lo disparó al producirse el colapso.

«(…) pues bueno, ahora tenemos la posibilidad de ejecutar las reparaciones por oportunidad,» dijo vía telefónica Jesús Aguilar, director de la central termoeléctrica.

En Guantánamo, con apenas 12 MW disponibles gracias a seis parques solares fotovoltaicos y generación distribuida, se lograron crear dos sistemas de isla que dieron cobertura al Hospital General Docente Dr. Agustino Neto y al Hospital Octavio de la Concepción y de la Pedraja en Baracoa.

En Granma, las autoridades advirtieron de los límites técnicos de los microsistemas: aunque la provincia tiene 115 MW instalados en parques solares, la variación de frecuencia que introducen las nubes hace inestable el microsistema, y cada vez que cae se necesita hasta hora y media para volver a levantarlo.

El primer ministro Manuel Marrero Cruz visitó La Habana para constatar la estrategia de la capital ante la crisis. Sus palabras fueron directas: «Estos no son tiempos de oficina, de reuniones banales, son tiempos de la calle.»

El mensaje, junto al reconocimiento de que aún quedan «muchas reservas organizativas y subjetivas» sin aprovechar, dibuja el estado real de la situación: trabajadores y técnicos haciendo malabares con lo que hay, mientras el problema de fondo sigue intacto.

Y el problema de fondo es el combustible. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, admitió este miércoles que Cuba se había quedado sin reservas de diésel ni fueloil para sostener el sistema eléctrico nacional, repitiendo la frase para que no quedara duda: «Fueloil, del cual no tenemos absolutamente nada; diésel, del cual tampoco tenemos absolutamente nada.» En lo que va de 2026, apenas dos buques tanqueros han descargado combustible en la isla de manera oficial. La isla produce apenas un 40% del combustible que consume y necesita unos ocho buques al mes. El cargamento ruso de 730.000 barriles que llegó a finales de marzo, el primero grande en meses, ya se agotó.

El gobierno cubano sostiene que las restricciones impulsadas por la administración Trump dificultaron la llegada de petróleo desde países aliados como Venezuela y México, ya que empresas navieras y proveedores internacionales redujeron operaciones con Cuba por temor a sanciones estadounidenses. El propio ministro De la O Levy descartó cualquier solución a corto o mediano plazo y señaló que la transformación de la matriz energética hacia fuentes renovables es el único camino hacia la independencia de los combustibles importados.

Mientras tanto, en la sala de máquinas, los técnicos siguen haciendo lo que pueden: reparar calderas con los materiales disponibles, arrancar unidades una a una, mantener vivos los hospitales. El esfuerzo humano es real e indiscutible. Lo que no está en sus manos es conseguir el petróleo que no llega, ni las piezas de repuesto que el bloqueo encarece o impide importar.

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