La catástrofe sísmica en Venezuela ha propiciado una inusual cooperación entre naciones con tensas relaciones diplomáticas entre sí.
El doble terremoto que sacudió a Venezuela la noche del 24 de junio dejó, además de un saldo devastador de víctimas, un episodio inusual en el plano diplomático: Estados Unidos, Cuba e Irán, tres países con relaciones marcadas por la tensión y las sanciones mutuas, coincidieron en ofrecer ayuda humanitaria al gobierno interino de Delcy Rodríguez.
La magnitud del desastre, calificado como el más grave en la región en más de un siglo, llevó al jefe de asuntos humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, a confirmar el envío de equipos de rescate especializados para apoyar las operaciones de búsqueda. A esa respuesta internacional se sumaron, por separado, Washington, La Habana y Teherán, en un alineamiento poco habitual dado el historial de fricciones diplomáticas entre los tres gobiernos y Venezuela.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, prometió una «intervención masiva, rápida y efectiva», con el Departamento de Defensa asumiendo un papel logístico central en el transporte de ayuda hacia el país suramericano. Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, informó que el personal médico cubano que ya se encontraba en Venezuela por programas de cooperación previos quedó disponible para atención médica de emergencia.
La respuesta llega sobre un país que, antes del terremoto, ya enfrentaba una severa crisis económica y humanitaria. Según datos de la ONU, cerca de 7.9 millones de personas en Venezuela ya necesitaban asistencia urgente antes del desastre, con una infraestructura sanitaria al borde del colapso. Esa fragilidad previa complica de entrada la capacidad del país para absorber una emergencia de esta escala, y explica en parte por qué la ayuda externa —incluida la de actores normalmente distanciados de Caracas— adquiere un peso inmediato en la respuesta.
Un puente inesperado entre gobiernos enfrentados
La coincidencia de Estados Unidos, Cuba e Irán en la asistencia a Venezuela no responde a una coordinación formal entre los tres países, sino a decisiones unilaterales de cada gobierno frente a la misma emergencia. Aun así, el episodio resulta significativo en un contexto donde estas tres naciones mantienen entre sí algunas de las relaciones más tensas del escenario internacional, y donde la ayuda humanitaria termina funcionando, al menos momentáneamente, como un terreno común que las diferencias ideológicas no impiden transitar.
[FUENTES]
Il Messaggero – Terremoto in Venezuela, Usa, Cuba e Iran uniti negli aiuti d’urgenza: la strana cordata per la risposta globale – https://www.ilmessaggero.it/mondo/venezuela_aiuti_usa_cuba_iran_insieme-9615861.html


















