Una serie de declaraciones de Donald Trump sobre Cuba, Marco Rubio y el futuro de la isla ha desatado especulaciones en el exilio sobre posibles cambios políticos.
Miles marcharon en Miami para respaldar la presión contra el gobierno cubano, mientras otro grupo pidió levantar el bloqueo petrolero y enviar ayuda humanitaria ante la creciente crisis en la isla.
Cuba y Estados Unidos activaron contactos casi en tiempo real tras el enfrentamiento de una lancha armada frente a Corralillo, Villa Clara, que dejó cuatro muertos y seis heridos.
Familiares en Florida rechazan la versión cubana sobre la lancha abatida frente a Villa Clara y piden transparencia, mientras Washington abre una investigación independiente.
Hasta el momento el régimen cubano insiste en negar la existencia de conversaciones con la administración Trump que ha asegurado que el sistema político de la isla cambiará de forma drástica durante el 2026.
"Lo hemos planteado en reiteradas ocasiones y lo ratificamos hoy. Cuba se defenderá con determinación y firmeza frente a cualquier agresión terrorista y mercenaria que pretenda afectar su soberanía y estabilidad nacional"; dijo el gobernante cubano.
El tiroteo entre Guardafronteras cubanos y una lancha con matrícula de Florida sigue generando investigaciones en EE.UU., cuestionamientos políticos y fuertes reacciones del exilio ante la versión oficial de La Habana.
Donald Trump comprimió su narrativa de poder en una misma escena: el Capitolio como set, la política exterior como trofeo, y un mensaje doméstico amarrado a símbolos. Habló mucho sobre Venezuela y a no dudarlo, le lanzó un guiño a La Habana. Y todo ocurrió no a bordo del Air Force One como había estado ocurriendo ultimamemente, sino durante el llamado Discurso del Estado de la Unión.