Estados Unidos ha aumentado en los últimos meses su presencia de inteligencia en Cuba, incluido el despliegue de agentes adicionales y la ampliación de la presencia de la CIA, según un reporte de Politico citado por CBS. La medida se inscribe en la campaña de presión de la administración Trump sobre el régimen.
El exjefe de operaciones antiterroristas de la CIA Ric Prado, cubano de nacimiento, afirmó en una entrevista con El País que está seguro de que la Casa Blanca volverá su atención a Cuba y resumió su previsión en una frase: "Es la próxima manzana que va a caer del árbol".
Estados Unidos intensificó en agosto su ofensiva contra Cuba en al menos tres frentes simultáneos: el secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró en Panamá que no descarta una acción militar y evadió responder si el Pentágono evalúa capturar a Miguel Díaz-Canel como hizo con Nicolás Maduro; el secretario de Estado, Marco Rubio, auguró que Cuba entrará en una "senda irreversible" antes de que termine el mandato de Trump; y Washington sancionó el 6 de agosto a ocho altos oficiales militares y cinco entidades cubanas. En paralelo, y de forma poco difundida, cinco relatores especiales del Consejo de Derechos Humanos de la ONU condenaron ese mismo día las sanciones estadounidenses, advirtiendo que están generando "una crisis en toda regla" y que podrían convertir a Cuba en una "Gaza silenciosa".
El Departamento de Estado informó que ha revocado más de 175.000 visas desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump, en momentos en que los cubanos enfrentan además la suspensión de visas de turismo, estudio y trabajo y el fin del parole humanitario.
El embajador de Cuba en México, Eugenio Martínez Enríquez, acusó de “mentirosos” a funcionarios y voceros estadounidenses que han responsabilizado al Gobierno cubano de los apagones y la crisis que atraviesa la isla. El diplomático también cuestionó la creciente difusión de un informe del Departamento de Estado sobre la influencia política de La Habana.
Activistas de CODEPINK protestaron frente al Departamento de Estado en Washington contra un informe de la administración estadounidense que acusa a Cuba de desarrollar durante décadas una estrategia de influencia y subversión. La organización, mencionada en el documento, rechazó las acusaciones y realizó el gesto simbólico de arrojar una copia del informe a un recipiente de basura.
Un informe del Departamento de Estado acusa al régimen cubano de promover durante décadas una campaña de influencia política dentro de Estados Unidos y menciona a periodistas, activistas, dirigentes sindicales y organizaciones progresistas. El documento no los designa legalmente como terroristas ni afirma que todos actúen bajo órdenes de La Habana, pero los describe como aliados ideológicos o “compañeros de viaje”.
Estados Unidos mantiene negociaciones con Uruguay para que el país sudamericano reciba migrantes que Washington no puede devolver a sus naciones de origen. Los cubanos serían el principal grupo contemplado en la práctica, aunque la Cancillería uruguaya aseguró que las conversaciones incluyen diferentes nacionalidades y que todavía no existe un acuerdo definitivo.
Dieciocho toneladas de alimentos y kits de higiene aterrizaron en el Aeropuerto Internacional José Martí. Las recibió el arzobispo de La Habana junto a Cáritas Cuba. Es el primer envío de un paquete de 100 millones de dólares que Washington diseñó para que el Gobierno cubano no lo toque.
El Departamento de Estado publicó un informe de casi cien páginas que define a Cuba como la capital del comunismo del siglo XXI. La cancillería cubana respondió al día siguiente con una declaración oficial que denuncia un plan para justificar una invasión.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, descartó desde Filipinas un ultimátum para el cambio de régimen en 2026, catalogando a Cuba como un estado fallido.
Planificadores del Pentágono examinaron en las últimas semanas opciones para una posible acción militar contra Cuba, incluido un asalto aéreo de la 101 División Aerotransportada, según reveló CBS News. No hay decisión de Trump, pero la planificación continúa.