El encargado de Negocios de la Embajada de EEUU en Caracas evitó responder si la recompensa de 25 millones de dólares por Diosdado Cabello sigue activa, después de que circularan fotos del diplomático junto al alto funcionario venezolano durante operaciones humanitarias tras los terremotos.
La catástrofe sísmica en Venezuela ha llevado a una inusual colaboración humanitaria entre Estados Unidos, Cuba e Irán, tres países con relaciones diplomáticas marcadas por la tensión.
El doble terremoto que sacudió a Venezuela se transformó en la primera gran prueba de la asistencia de Estados Unidos al gobierno interino de Delcy Rodríguez, instalado tras la captura de Maduro en enero, en un momento en que Washington y Caracas estrechaban su relación bilateral a través de acuerdos petroleros y un plan de transición.
El ex director de Inteligencia para América Latina de la CIA, Fulton Armstrong, advierte en El Mundo que Trump está "construyendo un relato a su medida" para justificar una escalada contra Cuba. The Hill documentó que críticos en ambos partidos, exfuncionarios de inteligencia y hasta un republicano cuestionan las acusaciones de amenaza militar cubana. Mientras tanto, Politico reveló que el Comando Sur ya elabora escenarios de acción.
El gobierno de Estados Unidos sancionó a las dos principales empresas del sector energético cubano — CUPET y la Unión Eléctrica — y bloqueó un acuerdo por el que Vanguard Energy, empresa de Florida, iba a enviar 250,000 barriles de gasolina y diésel a la isla. El régimen respondió con ataques personales a Marco Rubio y acusaciones de que las sanciones son un "pretexto" para una intervención militar.
La medida la oficializó la medida bajo la Orden Ejecutiva 14404 del presidente Donald Trump, acusando formalmente a la cúpula de La Habana de "instrumentalizar la energía como una herramienta de control social y lucro".
Se trata de sanciones que buscan golpear a quienes “sostienen la campaña del régimen para subvertir y desestabilizar” la seguridad nacional de Estados Unidos.
El secretario de Estado dejó claro que no cree que el sistema cubano sea capaz de reformarse a menos que nuevas personas tomen el poder o se imponga una nueva mentalidad.