Apenas seis meses después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, el desastre sísmico se convierte en el primer gran examen de la cooperación entre Washington y Caracas, mientras el expresidente envía un mensaje desde la prisión donde cumple proceso penal.
El doble terremoto que sacudió el centro-norte de Venezuela la noche del miércoles no solo dejó un saldo devastador de muertos y heridos: también se convirtió en la primera gran prueba real de la asistencia que Estados Unidos ofreció al gobierno interino de Delcy Rodríguez, instalado apenas seis meses atrás tras la captura del entonces presidente Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense. La emergencia llega en un momento en que Washington y Caracas habían comenzado a estrechar lazos a través de acuerdos petroleros y un plan de transición política, y obliga ahora a poner esa cooperación a prueba sobre el terreno, en medio de una tragedia humana de proporciones aún desconocidas.
De la captura de Maduro a la cooperación con Washington
El 3 de enero de 2026, fuerzas especiales de Estados Unidos capturaron a Nicolás Maduro en una operación militar en Caracas, tras meses de tensión entre ambos gobiernos. El entonces presidente venezolano y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados a Nueva York, donde actualmente enfrentan un proceso penal. Tras la operación, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela determinó que existía una «ausencia forzosa» del mandatario, lo que permitió que la entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez, asumiera como presidenta encargada.
Desde entonces, la relación entre Washington y Caracas dio un giro significativo. La embajada estadounidense en la capital venezolana reabrió sus puertas tras siete años de ruptura diplomática, Estados Unidos relajó sanciones sobre el país suramericano y, para febrero, las ventas de petróleo entre ambas naciones ya alcanzaban los mil millones de dólares. El secretario de Estado, Marco Rubio, impulsó un plan de transición en tres fases —estabilización, recuperación y elecciones—, y el propio presidente Donald Trump, que en el pasado calificó de ilegítimo al chavismo, mostró en los últimos meses una relación de entendimiento con Rodríguez. Un día antes de los terremotos, Trump había asegurado públicamente que el país «iba muy bien».
Trump ofrece ayuda inmediata
Apenas conocida la magnitud del desastre, Trump se pronunció a través de su red social Truth Social, calificando el número de muertos como «devastador» y asegurando que Estados Unidos está «listo, dispuesto y capacitado para ayudar». El mandatario instruyó a todas las agencias de su gobierno a actuar con rapidez.
El subsecretario de Estado para Asuntos Exteriores, Jeremy Lewin, confirmó que su despacho trabaja directamente con socios del gobierno interino venezolano para canalizar asistencia a las zonas afectadas, mientras que el subsecretario Christopher Landau señaló que Washington está «en contacto con las autoridades y movilizando asistencia» tras lo que describió como los «devastadores terremotos» de la noche del miércoles.
La administración Trump confirmó el envío de equipos de búsqueda y rescate, suministros médicos y humanitarios, además de otros recursos necesarios durante los primeros días posteriores al desastre, en lo que representa la prueba más concreta hasta ahora del nuevo vínculo bilateral. El despliegue resulta significativo si se considera que, hasta hace apenas medio año, Estados Unidos no mantenía ningún tipo de relación de cooperación con Venezuela.
La respuesta al terremoto se da en un país que ya enfrentaba una crisis humanitaria prolongada incluso antes del desastre natural. Venezuela arrastra inseguridad alimentaria, un sistema de salud debilitado por años de subinversión y la salida de más de 7,7 millones de personas que han emigrado del país en la última década. Estas carencias estructurales condicionan de entrada la capacidad de respuesta del Estado venezolano ante una catástrofe de esta escala, y explican en parte por qué la ayuda internacional —y en particular la estadounidense— podría jugar un papel central en las próximas semanas.
El propio Servicio Geológico de Estados Unidos, a través de su sistema de evaluación PAGER, estimó una probabilidad cercana al 40% de que el número de muertos termine ubicándose entre 10 mil y 100 mil personas, un rango que da una idea de la magnitud del desafío humanitario que enfrenta el gobierno interino, apenas meses después de haber asumido el poder.
Maduro envía un mensaje desde la prisión
En un giro que ilustra lo inusual del momento político venezolano, Nicolás Maduro —quien permanece detenido en Estados Unidos tras su captura en enero— envió un mensaje público tras conocerse la magnitud del desastre. «En esta hora difícil llamamos a la unión nacional», escribió el exmandatario, expresando que sus oraciones estaban con «las familias venezolanas afectadas». El mensaje se da mientras Maduro enfrenta cargos penales en territorio estadounidense, en un contraste que resume el cambio radical que ha vivido el poder político venezolano en lo que va del año: de un mandatario capturado por las mismas fuerzas que ahora encabezan la ayuda humanitaria a su país, a una presidenta encargada que depende en buena medida de esa misma cooperación para enfrentar la peor crisis natural en más de un siglo en territorio venezolano.
Analistas han señalado que, más allá de la respuesta inmediata a la emergencia, el terremoto podría convertirse en un punto de inflexión para la consolidación —o el desgaste— de la relación entre Washington y el gobierno interino. La forma en que se ejecute la cooperación en las próximas semanas, así como la velocidad de la respuesta humanitaria, será observada de cerca tanto por la población venezolana como por la comunidad internacional, en un momento en que la legitimidad del propio proceso de transición política sigue siendo objeto de debate entre analistas y sectores de la oposición venezolana.
FUENTES UTILIZADAS
- MercoPress
- Infobae
- CNN en Español
- CNN Chile
- El Imparcial
- Wikipedia (artículo «Ataque estadounidense a Venezuela de 2026», solo como referencia de contexto cronológico, verificado contra fuentes primarias de prensa)

















