Un tanquero carga gas licuado en Venezuela rumbo a Cuba mientras dos buques mexicanos entregan más de 1.200 toneladas de alimentos en La Habana, en medio de sanciones y una profunda crisis energética y alimentaria en la Isla.
Donald Trump comprimió su narrativa de poder en una misma escena: el Capitolio como set, la política exterior como trofeo, y un mensaje doméstico amarrado a símbolos. Habló mucho sobre Venezuela y a no dudarlo, le lanzó un guiño a La Habana. Y todo ocurrió no a bordo del Air Force One como había estado ocurriendo ultimamemente, sino durante el llamado Discurso del Estado de la Unión.
El senador Ted Cruz dijo en Fox News que “es enteramente posible” que caigan los regímenes de Irán, Venezuela y Cuba en seis meses. En paralelo, POLITICO describió el costo humanitario que, según su análisis, ya empieza a verse en la isla bajo el endurecimiento de presión económica.
Trump aseguró que Cuba “fracasará muy pronto” y firmó una orden que declara a la Isla como amenaza. Desde La Habana, medios y funcionarios denuncian una nueva escalada de agresión económica y política.
La Habana admite contactos “al más alto nivel” con Washington mientras crece la presión por el petróleo, reactivando el historial de desmentidos oficiales.
Marco Rubio compareció ante el Senado y fijó la línea de EE. UU. hacia Cuba y Venezuela: habló de cambio de régimen, puso a España como ejemplo de transición y descartó una intervención militar directa, limitando cualquier presencia a la protección de la embajada.
El embajador cubano en Colombia, Carlos de Céspedes, acusó a EE.UU. de “piratería” tras reportes de un posible bloqueo naval para frenar petróleo a Cuba.
La visita del ministro del Interior de Rusia a La Habana refuerza el eje de cooperación en seguridad en un momento de alta tensión regional y presión directa de Estados Unidos sobre el Gobierno cubano.
Tras la captura de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez ha oscilado entre el discurso de desafío y la señal de cooperación con Washington, un giro que CiberCuba retrata con su tránsito del “seremos su pesadilla” a la disposición a coordinar. En paralelo, la Casa Blanca evitó poner plazos, pero dijo esperar que la cooperación continúe y dejó caer la idea de que “algún día” Venezuela tendrá elecciones, sin amarrar un calendario.