Para muchos cubanos, el nombre de Verónica Lynn es sinónimo de excelencia, una excelencia forjada a lo largo de su extensa carrera como actriz, conquistando el corazón del público en numerosas ocasiones.
"Nunca falló, nunca ha fallado y me enseñó a no juzgar y a ver el lado bueno de lo malo, a no esperar nada de nadie y menos creer en el destino, me enseñó a luchar y a no darme por vencido, como decía Gandhi, nunca pierdo Gano o Aprendo".
Con la obtención de su residencia, la actriz cubana cuenta que le queda menos para poder empezar su primer trabajo en ese país, “lo que sea lo voy a hacer con todo el amor del mundo, hasta que pueda estudiar".