La designación no habla solo de Crespo Baquero; habla del sistema que la produce y la protege. En Cuba, el mérito que pesa no es la gestión pública verificable, sino la lealtad y la utilidad narrativa. Por eso, aunque el currículum exhiba baches, el ascensor ideológico sigue funcionando.
Que el intercambio haya encontrado vida en Facebook dice algo sobre dónde está hoy la conversación pública en Cuba y cómo circula el contenido: el sistema mediático estatal sigue siendo la fábrica, pero las audiencias están en otra parte. Si de aquel programa queda algo más que un clip para “guardar”, será la agenda mínima que propusieron sus propios protagonistas: menos consignas, más datos; menos secretismo, más comparecencias; menos “cuidado con el enfoque”, más periodismo.
Sin embargo, ahí está el tuit: la autoproclamada “primera combatiente” y nunca Primera Dama del régimen cubano anunciando, con entusiasmo impostado, que Israel Rojas estará en su aula del ISA, como figura destacada para consolidar “la academia como lugar para debate en torno a las Industrias Culturales”. Sí, ¡quién lo iba a decir! Lis Cuesta, tiene un aula en el ISA.
Tras días de silencio, autoridades y prensa oficialista explican el desastre ambiental en Moa solo cuando las redes sociales y el periodismo independiente lo...
En fin, el Festival de ahora a muchos se nos antoja como un festival dedicado a quien no fue despedida como merecía, que excluye al que sigue diciendo lo que otros callan, y deja afuera a los que escogieron seguir haciendo reír en Libertad.
La periodista cubana Yirmara Torres Hernández, quien fuera presidenta de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) en la provincia de Matanzas, ha vuelto...
No son pocos los comediantes cubanos que han encontrado en las redes sociales su espacio, sobre todo huyendo de la censura que ha alejado a muchos del set de la televisión cubana o de los grandes escenarios en la isla.
La figura de Nicolás Guillén Landrián continúa siendo emblemática en el debate sobre la censura y la libertad artística en Cuba. Su obra, marcada por una profunda crítica social y política, sigue siendo objeto de estudio y reflexión, evidenciando las complejas relaciones entre el arte, el poder y la disidencia en la historia reciente del país.
El cineasta cubano Orlando Mora Cabrera fue liberado el pasado sábado tras permanecer detenido durante casi cuatro horas en La Habana. Su arresto, llevado...
La captura del culpable llega como un consuelo tardío, pero no borra el vacío informativo ni la sensación de inseguridad que persiste en la sociedad cubana. Una Ley de Comunicación que no comunica, en esencia, es solo papel mojado.
La creación de esta brigada de inspectores representa un retroceso significativo en materia de libertades en Cuba. Lejos de fomentar un ambiente de diálogo y apertura, el régimen opta por reforzar su maquinaria de censura, limitando aún más la libertad de expresión y el acceso a información independiente.
Con la nueva ley en vigor, la situación para los periodistas independientes en Cuba se ha vuelto aún más precaria. Mientras los medios estatales celebran la implementación de la normativa, que según ellos "mejorará la transparencia y veracidad" de la información, la realidad para aquellos que no comulgan con el discurso oficial es cada vez más asfixiante. La Ley de Comunicación Social no solo refuerza el monopolio informativo del régimen, sino que también amplía el margen de represión hacia cualquier voz disidente.
En un entorno donde las redes sociales son una de las pocas vías de comunicación libre que quedan, estas acciones del gobierno venezolano representan una amenaza directa a la libertad de expresión y reflejan un avance hacia un estado de vigilancia total, donde la tecnología es utilizada como un instrumento de represión