Desde las instalaciones de la histórica base aérea Roosevelt Roads, ubicada en la localidad puertorriqueña de Ceiba, el brigadier general Arthur J. Garffer Jr. ha emitido una de las advertencias más severas de los últimos tiempos contra el gobierno de La Habana.
Durante una reveladora charla exclusiva concedida a la cadena Telemundo 51, el alto oficial de la Guardia Nacional y secretario de Seguridad Pública de Puerto Rico dejó claro que los días de la actual cúpula cubana podrían estar contados. En un tono que no admitió dobles lecturas, el militar sentenció: «Dado lo que estamos viendo públicamente, entiendo que ya se está acercando el fin del régimen comunista dictatorial Castro, Díaz-Canel y sus secuaces».
El mensaje llega desde un enclave caribeño de enorme valor estratégico, reactivado durante la administración de Donald Trump y utilizado recientemente como plataforma para la captura de Nicolás Maduro en enero de este 2026.
Apoyado en este músculo operativo, Garffer aseguró que el margen de maniobra diplomático se agota aceleradamente, afirmando con contundencia: «Con Cuba se están acabando las opciones. Los militares esperan la orden». Para reafirmar la postura inquebrantable de Washington frente a la situación, el general añadió: «Cuba está advertida. Cuba está muy próxima a ser liberada».
Según las declaraciones de Garffer, el gobierno estadounidense ha puesto sobre la mesa una vía de escape diplomática que contempla la salida pacífica de los líderes cubanos hacia naciones aliadas. De manera muy franca, el militar expuso la oferta actual de Washington: «Se les están dando varias oportunidades para que se vayan a Rusia, se vayan a China, se vayan a Corea del Norte, esos países que a ellos les encantan, pues que vayan ellos para allá».
Sin embargo, dejó patente que esta ventana de oportunidad tiene una fecha de caducidad. Si las autoridades de la isla deciden ignorar esta salida, el desenlace podría cambiar drásticamente. El oficial advirtió que «Si no toman esa oportunidad, hay lo que se llama un punto de decisión, que ya la administración la tiene», y subrayó el total control que su país mantiene sobre el tablero geopolítico, apuntando: «En esta negociación diplomática, los Estados Unidos tienen todas las cartas».
Durante la entrevista, el alto mando militar sorprendió al señalar el 26 de julio —una jornada de alto simbolismo para el oficialismo cubano por el aniversario del asalto al Cuartel Moncada— como un momento clave en el calendario. Ante las cámaras, confesó: «Creo que sería tremendo que antes de o el mismo día se dé algún tipo de derrocamiento de este régimen dictatorial comunista».
Asimismo, el brigadier general desestimó por completo las recientes amenazas de Miguel Díaz-Canel, quien advirtió sobre un hipotético «baño de sangre» ante la presión externa. Garffer catalogó esta actitud como una simple fachada intimidatoria, argumentando: «Estamos mirando mucha la misma retórica de Díaz-Canel que ha utilizado Maduro, que utilizó el ayatolá Jamenei en Irán, que utilizó Raúl Cedrás en Haití en los 90 y 2000, que es un machismo falso».
La postura actual de Estados Unidos no es fruto de la improvisación. Garffer reveló que la maquinaria logística y militar lleva meses preparándose en silencio, detallando que: «Esto es algo que se lleva ya desde julio, agosto del año pasado, haciendo lo que se llama shaping operation. O sea, estamos poniendo las fichas sobre la mesa para poder ejecutar operaciones».
Todo este despliegue cobra mayor sentido al analizar los movimientos de alto nivel en la región. El general enmarcó en esta estrategia la reciente visita a Guantánamo del secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, quien pisó la base por segunda vez desde su nombramiento. Sobre este movimiento táctico, Garffer explicó: «Eso es parte de lo que es la visita del secretario de guerra mandando un mensaje contundente y claro en terreno estadounidense, pero en Cuba, de que ya el cerco y las avenidas de negociación van a llegar a un fin de una u otra manera».
Fue precisamente durante esa visita a la porción oriental de la isla donde Hegseth oficializó la temida «Doctrina Donroe», marcando una línea roja innegociable. El secretario de Guerra lanzó una advertencia final a La Habana, dejando claro que cualquier intento de conseguir armamento que suponga una amenaza para la base naval o el territorio continental de EE. UU. significaría «invitar a una confrontación que no solo no desean, sino que tampoco podrían soportar».





















