Dos científicos cubanos están detrás de un hito que hasta ahora Chile no había conseguido: el nacimiento de su primer caballo clonado. Fidel Ovidio Castro Reboredo y Lleretny Rodríguez Álvarez encabezaron el equipo que logró traer al mundo a Capacidad 01, una potranca genéticamente prácticamente idéntica a una reconocida yegua argentina de polo.
La cría nació el 26 de septiembre en la región chilena de O’Higgins, después de una gestación de 346 días. El proyecto tomó cerca de dos años y reunió al equipo de Vi-Embryos, empresa fundada por los investigadores, con especialistas del Centro de Reproducción Equina Los Abedules.
De intentar clonar conejos en Cuba a conseguirlo en Chile
La historia de ambos investigadores comenzó mucho antes y bastante lejos de Chile. Fidel Ovidio Castro, nacido en La Habana, y Lleretny Rodríguez, natural de Pinar del Río, iniciaron sus carreras científicas en Cuba y llegaron incluso a intentar la clonación de conejos, aunque aquellos experimentos no tuvieron éxito.
Castro trabajó en su juventud en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba, en una época en la que la clonación de la oveja Dolly había despertado un enorme interés internacional por estas técnicas. Rodríguez siguió igualmente una trayectoria vinculada a la reproducción animal y la biotecnología.
Hace unos 22 años ambos se establecieron en Chile y continuaron desarrollando sus investigaciones. Su trabajo forma parte de una historia más amplia de científicos cubanos dedicados a la conservación y la investigación animal, tanto dentro como fuera de la Isla.
El primer gran éxito de la pareja en Chile llegó en 2008, cuando participaron en la clonación de Victoria, la primera vaca obtenida mediante esta técnica en ese país. El animal murió tres meses después por complicaciones pulmonares y digestivas, pero los investigadores siguieron perfeccionando sus métodos con bovinos y otras especies.
Cinco gestaciones y una sola potranca
Clonar un caballo resultó mucho más complicado de lo que podía sugerir la experiencia previa del equipo. Las diferencias entre las especies obligaron a prácticamente comenzar de cero en aspectos como la obtención y maduración de los óvulos, la manipulación celular y la preparación de las hembras receptoras.
En una primera etapa se consiguieron cinco gestaciones a partir de los embriones transferidos, pero solo una avanzó hasta el final. La yegua Pauly fue la encargada de gestar a Capacidad 01, que nació a las 3:10 de la madrugada y presentó un comportamiento saludable desde sus primeras horas.
Castro fue responsable, entre otras tareas, de garantizar la calidad de las líneas celulares que contenían la información genética que se quería reproducir. Rodríguez, por su parte, ha explicado que uno de los mayores retos fue adaptar una tecnología que el laboratorio conocía bien en rumiantes a la fisiología reproductiva completamente diferente de los caballos.
La potranca es un clon de Capacidad, una yegua argentina de polo que compitió en importantes torneos y fue seleccionada por su valor genético y deportivo. La clonación permite conservar prácticamente el mismo genoma nuclear, aunque eso no significa que Capacidad 01 vaya a convertirse automáticamente en una copia exacta de su original sobre una cancha de polo.
Los propios investigadores comparan el fenómeno con los gemelos idénticos: pueden compartir genética, pero factores como la alimentación, el entrenamiento y el ambiente terminan influyendo en sus características. Los propietarios de la potranca prevén entrenarla para comprobar en el futuro cuál será su rendimiento deportivo.
Un viejo sueño de la genética que también pasó por Cuba
La clonación animal tiene una curiosa conexión con la historia reciente de Cuba, donde durante décadas existió un fuerte interés por el mejoramiento genético del ganado. Uno de los casos más recordados fue el de Ubre Blanca, la famosa vaca que llegó a convertirse en una obsesión para Fidel Castro, de la que incluso se conservaron muestras genéticas con la intención de intentar reproducirla.
Ese proyecto nunca llegó a concretarse, pero décadas después dos científicos formados inicialmente en la Isla han conseguido llevar la clonación animal a un nuevo nivel en Chile. El logro también contrasta con la actual situación de la ganadería cubana y sus numerosos experimentos genéticos a lo largo de las últimas décadas.
El nacimiento de Capacidad 01 tiene además una dimensión comercial. Hasta ahora, los criadores chilenos interesados en clonar ejemplares de alto valor debían recurrir principalmente a servicios en Argentina o Brasil, mientras que el nuevo proyecto permitirá desarrollar esa capacidad dentro del propio país.
El equipo quiere ahora aumentar la escala del programa y proyecta producir entre 10 y 12 clones durante 2027. Para Castro y Rodríguez, aquel camino que comenzó con intentos fallidos de clonar conejos en Cuba terminó, varias décadas después, con una potranca que ya ocupa un lugar en la historia científica de Chile.

