José Luis Fernández Torres, el asesino conocido como El Caníbal de El Salao, en la ciudad de Santiago de Cuba, habría muerto mientras cumplía prisión preventiva, según informó este domingo el reportero Yosmany Mayeta Labrada, que citó testimonios de familiares de la víctima.
No obstante, hasta el momento las autoridades cubanas no han confirmado el fallecimiento ni han ofrecido detalles sobre el mismo.
Fernández Torres había sido detenido a finales de agosto de 2025 por el asesinato del jubilado Ángel Luis Mercantety Quiñones, a quien admitió haber desmembrado debido a “un ajuste de cuentas de índole personal”.
“Se fue desgastando en prisión. Dicen que murió como una calavera, con algo en el estómago”, relató una fuente al referirse al deterioro que habría sufrido el acusado durante su encarcelamiento.
La noticia llega poco más de un año después de que fueran hallados restos desmembrados de Mercantety Quiñones en el reparto Abel Santamaría, conocido popularmente como El Salao.
Según confesó tras ser detenido Fernández Torres, entonces de 60 años, el crimen ocurrió el 21 de agosto del año pasado en su vivienda, cuando una discusión por deudas entre la víctima y él, que compartían tragos de ron, terminó de forma macabra.
Fernández Torres golpeó al anciano con un tubo de metal hasta causarle la muerte, luego desmembró el cadáver, ocultó partes en dos refrigeradores y arrojó manos y pies a un arroyo cercano.
El 26 de agosto de 2025, trabajadores de la Empresa de Comunales hallaron la cabeza de Mercantety Quiñones en avanzado estado de descomposición dentro de un contenedor de basura frente a una TRD en Abel Santamaría.
Al día siguiente, en la casa del presunto asesino, originario de Holguín y trabajador del sector de Educación en Santiago de Cuba, los investigadores encontraron una jarra con grasa humana, dos pomos con carne frita y una bolsa con costillas enterrada en el patio, lo que alimentó las sospechas de canibalismo, que nunca fueron confirmadas de forma oficial.
En septiembre de 2025, un operativo policial en el edificio del acusado reavivó los temores de que pudiera haber víctimas adicionales.
En aquel momento, el investigador Julio César González Pagés señaló que se creía que “otros vecinos desaparecidos pudieran aumentar la lista de víctimas”.
“Tan calladito que era y detrás de todo eso, un desgraciado de la vida sin escrúpulos. Nuestro vecino del quinto piso de su escalera jamás apareció. Él ni con la muerte paga lo que hizo. Su sentencia tenía que haber sido pena de muerte”, expresó este domingo el internauta Otura Otura Sánchez al referirse a la desaparición de otro vecino.
La muerte del acusado deja a la familia de la víctima debatida entre el alivio y el anhelo de que se haga justicia, ya que ninguna autoridad les ha comunicado si llegó a celebrarse un juicio contra Fernández Torres ni les ha notificado sobre su muerte.

