El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel anunció que el país prepara medidas para “reformar temas sustanciales de la economía”, según reportó poco antes de las siete de la mañana de este viernes 12 de junio el periodista oficialista Lázaro Manuel Alonso en redes sociales.
De acuerdo con lo que adelantó el también director de noticieros del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, dichas reformas incluyen nuevos actores en el turismo, la importación y la exportación directa, la eliminación de actividades prohibidas y la reducción del aparato estatal.
Los cambios estarían enfocados, además, dijo Alonso, en “quitar trabas para el desarrollo de las empresas, el uso de la tierra por quienes verdaderamente las puedan producir, la entrada de nuevos actores a la gestión y la producción de energía, y el estímulo a la movilidad eléctrica”.
En un breve intercambio con el equipo de prensa de la Presidencia de la República, trasmitido posteriormente por televisión nacional, Díaz-Canel habló de “transformación” en “más de una veintena de temas”, el primero de los cuales “tiene que ver con el sistema de dirección de la economía”.
Bajo el nombre de Programa Económico y Social para el 2026, el paquete de cambios estructurales pretende hacer frente a una de las crisis más severas de la historia reciente de la isla.
“Son tiempos en los que hay que cambiar”, aseveró el mandatario, presionado por el desabastecimiento, el colapso energético, un creciente descontento social y una ola de presiones por parte de Washington.
Díaz-Canel explicó que las medidas, a las que “se les están dando los últimos detalles para la aprobación”, tienen en cuenta “las particularidades de países como China y Vietnam, que están en procesos también de construcción socialista y que, en determinado momento, no tan prolongado como el nuestro, tuvieron bloqueos”.
Las medidas incluyen una descentralización inédita del pesado aparato estatal, la participación de las empresas públicas en el mercado cambiario, la autorización de inversiones a cubanos en el exterior, el fin de subsidios a productos y una profunda reducción de la burocracia.
Ante la retirada de las grandes cadenas internacionales de hoteles por las sanciones estadounidenses, las nuevas reformas plantean igualmente una apertura del sector inmobiliario, así como la flexibilización de la entrega de tierras ociosas y el acceso de los productores a cuentas bancarias reales en divisas.
Asimismo, el gobernante mencionó la importancia de romper trabas para estimular la producción nacional, tanto “para ofertar más bienes y más servicios a nuestra población”, como para la exportación que haga posible los ingresos.
“O sea, que la perspectiva de todo lo que proponemos es que entre todos podamos impulsar productivamente el país, crear riqueza, y distribuir esa riqueza con justicia social”, apuntó.
“Si no tenemos riqueza, es muy difícil poder avanzar”, añadió Díaz- Canel sin dejar de insistir en que la “agresión multidimensional como parte de una política totalmente agresiva del gobierno de Estados Unidos hacia Cuba” tiene “un impacto que complejiza la vida cotidiana de los cubanos”.
“En cada detalle de la vida de las cubanas y los cubanos, en cada detalle familiar, en cada detalle de nuestra economía, hay situaciones sumamente complejas, que solo un pueblo tan heroico como el nuestro puede enfrentar”, recalcó el mandatario como parte de uno de sus acostumbrados discursos triunfalistas.
Lo cierto es que, aunque Díaz-Canel disfrazó este anuncio como una respuesta de resistencia frente al embargo estadounidense y aprovechó para resaltar los principios de la Guerra de Todo el Pueblo, parece en realidad un modo de ceder ante algunas de las exigencias de la Administración de Donald Trump.
No obstante, no es la primera vez que el régimen cubano promete una actualización de su fallido modelo. Habrá que ver, en la práctica, cuán reales llegan a ser estas transformaciones.





















