El luto sentimental parece no tener espacio en la actual agenda de Iraisel Pintueles. A escasos treinta días de hacer oficial su ruptura, la creadora de contenido cubana ha decidido lanzarle un guiño directo al destino. Desde las pintorescas calles de Cartagena, Colombia, la influencer alborotó a su audiencia de Instagram al compartir un video frente a la Catedral de Santa Catalina. Su objetivo no era solo turístico; se encontraba tocando la legendaria puerta del recinto que, según los mitos locales, asegura un enlace nupcial antes de que concluya el año.
La intención detrás de la publicación quedó reafirmada con el texto que acompañó al vídeo, demostrando su característico sentido del humor: «Dicen que si tocas la puerta de la Catedral de Santa Catalina te casas antes de que termine el año. Mito o realidad… yo ya hice mi parte. ». Para aderezar aún más el momento, Pintueles musicalizó el clip con una melodía que sirvió como toda una declaración de principios: «Quiero casarme contigo, quedarme a tu lado, ser el bendecido con tu amor, por eso yo quiero dejar mi pasado».
Fue apenas el pasado 6 de julio cuando la influencer corroboró el fin de su matrimonio con el voleybolista Leo Leyva. Fiel a su estilo directo y evitando los comunicados dramáticos, zanjó las especulaciones respondiendo a la pregunta de un seguidor en sus redes sociales con un contundente «Sí», adornado únicamente por unos emojis de corazón.
El historial amoroso entre Pintueles y el deportista ha estado repleto de vaivenes dignos de un guion televisivo. Su primer distanciamiento sonado ocurrió en julio de 2023, fecha en la que anunciaron su separación argumentando: «vamos a seguir amándonos desde otro lugar». Sin embargo, las cenizas del romance volvieron a encenderse, llevándolos directo al altar.
Esa esperada boda se materializó en mayo de 2025 bajo el cielo de Cuba. Fue una ceremonia íntima, organizada a contrarreloj en solo una semana, que destacó por su delicada decoración con margaritas, lirios y rosas blancas, además de la emotiva participación de Daniela, hija de la novia, lanzando confetis. En aquel día de ensueño, Iraisel proclamó al mundo: «Hasta que Dios quiera, caminaremos juntos. Oficialmente, la señora de Leyva».
Lamentablemente, esa voluntad divina tuvo fecha de caducidad y el matrimonio se disolvió trece meses después de dar el «sí, quiero». Las sospechas sobre una crisis comenzaron a principios de 2026, cuando la influencer retornó a la isla caribeña junto a su pequeña Daniela, abandonando Corea del Sur, país donde Leyva juega en las filas del Ansan OKman. Tras meses de habladurías, el divorcio se convirtió en una realidad.
Aunque los expertos aseguran que la magia de la puerta de Santa Catalina es un mero invento contemporáneo impulsado por el folclor urbano y el turismo, a Iraisel poco le importan los fundamentos históricos o las evidencias. Al fin y al cabo, ella dejó claro que ya aportó su granito de arena. Ahora, la pelota está en la cancha del universo, que tiene un plazo inamovible hasta el 31 de diciembre para concederle su deseo.





