Esta semana el Comando Sur de los Estados Unidos activó la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental (JTF-WHEM), en reemplazo a la Fuerza de Tarea Conjunta «Lanza Sur» que algunos analistas han considerado como una de las reorganizaciones operativas más significativas del ejército estadounidense en las últimas décadas.
«El cambio de nombre no es algo cosmético» advierte el medio «Zona Militar». «Lanza Sur» fue una fuerza de tarea organizada en torno a una campaña de interdicción marítima; JTF-WHEM se presenta como un instrumento permanente de todo el teatro que cubre toda el área de responsabilidad del Comando Sur: más de 30 países de Sudamérica, Centroamérica y el Caribe.
El nuevo proyecto militar está considerado como la principal formación operativa del mando para operaciones antidrogas y terroristas en toda la región.
El anuncio fue realizado por el comandante de SOUTHCOM, el general Francis L. Donovan, del Cuerpo de Marines de EE. UU.
«Aplicaremos fricción sistémica total a estas redes que amenazan nuestra patria y nuestros socios aquí en nuestra región compartida,» dijo Donovan. «Y junto con la Coalición Contra Cárteles de Estados Unidos, nuestras otras 18 naciones que apoyan el mismo esfuerzo lucharemos contra el enemigo. Así que hoy iniciamos la puesta en marcha de la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental, el brazo de acción del Mando Sur de EE. UU.»
Este cambio coincide con la dirección que Donovan expuso en su declaración de postulación ante el Congreso en marzo, cuando dijo a los legisladores que la Estrategia de Defensa Nacional 2026 exige que el Comando Sur «reexamine y evolucione sus requisitos, incluyendo autoridades, mando y control, y fuerzas hechas a medida que estén diseñadas específicamente para defender la patria a distancia, velocidad y escala.»
Esta nueva Fuerza de Tarea Conjunta se inserta en el contexto de la «Doctrina Donroe» establecida en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 de la administración Trump, publicada en noviembre, que además de la lucha antidrogas busca también contribuir a la exclusión de los competidores estratégicos —principalmente China, pero también Rusia e Irán— para que no controlen infraestructuras vitales, recursos o posicionamientos militares en la región. Se concreta además cuando Estados Unidos continúa intensificando su máxima campaña de presión sobre Cuba, mientras se «filtra» una fuerza de tarea «secreta» de la CIA para la isla, según el New York Times. El grupo de trabajo «permitirá a la agencia de espionaje dirigir rápidamente más recursos financieros, humanos y técnicos a la isla, con el objetivo de crear fisuras entre la élite política cubana.»
El anuncio igualmente coincidió con la reciente designación estadounidense de Cuba como «la capital del comunismo del siglo XXI», un informe de 100 páginas en el que el Departamento de Estado presenta a Cuba como el centro de la subversión hemisférica, empeñada en destruir a Estados Unidos mediante una ‘larga guerra de desgaste’ que utilizaba ‘espionaje, infiltración, sabotaje, redes de intermediarios’, así como ‘terrorismo de izquierdas en suelo estadounidense’. El secretario de Estado Marco Rubio llegó a calificar a Cuba como «una superpotencia en espionaje».
La fuerza de tarea que se va a reemplazar fue nombrada formalmente en noviembre de 2025 por el Secretario de Defensa Pete Hegseth, se basó en el cuartel general de la II Fuerza Expedicionaria de Marines, y amplió un despliegue naval que había comenzado en el sur del Caribe meses antes.
Bajo su designación, SOUTHCOM desarrolló una campaña sostenida que denominó ataques cinéticos letales contra embarcaciones en las que se aseguraba eran operadas por organizaciones terroristas designadas en una serie de enfrentamientos anunciados a través de comunicados de prensa individuales atribuidos a esa entidad militar.
«Lanza Sur» llevó a cabo 63 ataques contra embarcaciones acusadas de transportar drogas en el Caribe y el Pacífico Oriental con el saldo de 221 personas muertas.
La intensificación de la guerra de Estados Unidos contra los cárteles de la droga,designados como organizaciones «narcoterroristas» implicaría también el despliegue de fuerzas militares estadounidenses en cualquier parte de América Latina.





