Desde México prometen resistencia con sangre cubana, desde Berlín prometen luchar «hasta el último aliento». Diplomáticos cubanos multiplican la retórica de resistencia armada ante la amenaza de intervención militar estadounidense.
El embajador cubano en México y la viceministra de Relaciones Exteriores en Berlín advirtieron que Cuba resistirá militarmente cualquier agresión de EE.UU., con declaraciones que generaron reacciones encontradas.
En menos de 48 horas, dos funcionarios del gobierno cubano en dos países distintos pronunciaron declaraciones que describen la misma disposición: Cuba peleará contra una eventual intervención militar de Estados Unidos, cueste lo que cueste y caiga quien caiga.
El embajador cubano en México, Eugenio Martínez Enríquez, lo dijo sin eufemismos ante miles de personas en el Monumento a la Revolución de Ciudad de México; algo similar a lo que hizo la viceministra de Relaciones Exteriores, Anayansi Rodríguez Camejo, durante una visita a Berlín.
Ambos hablan de morir por Cuba. Ninguno de los dos vive en Cuba y vivirán la guerra desde fuera. Como el famoso «Necio», que no piensa irse de México. O la entusiasta «Tere Felipe», que está en España.
«Claro que caerán muchos cubanos»
El Maratón Cultural Antifascista celebrado en el Monumento a la Revolución de Ciudad de México reunió a miles de personas en solidaridad con Cuba. El embajador cubano Eugenio Martínez Enríquez tomó el micrófono y dijo lo que dijo: «Claro que caerán muchos cubanos, pero la opción de Cuba es resistir.»
La frase generó reacciones encontradas. Para quienes comparten la retórica revolucionaria del régimen, sonó a dignidad y determinación. Para muchos cubanos dentro y fuera de la isla, sonó a algo diferente: un funcionario que vive en México, con salario diplomático, pasaporte y acceso a todos los servicios que sus compatriotas no tienen, prometiendo que otros morirán por una revolución que lleva 67 años sin resolver el problema del pan, la luz y la libertad.
Martínez Enríquez fue más lejos: «Cuando eso pasa no hay pueblo que se venza, no hay rendición hasta que uno no se rinda. El pueblo cubano no se rendirá nunca.» Y cerró con épica: «Ustedes y nosotros no seremos testigos de la derrota de Cuba, seremos protagonistas de la victoria.»
El auditorio aplaudió. En Cuba, ese mismo día, había cortes de luz de más de 15 horas en varias provincias.
Berlín: «»Nos defenderíamos de una agresión con determinación.»
Días antes, la viceministra de Relaciones Exteriores Anayansi Rodríguez Camejo había declarado en Berlín que Cuba resistiría un eventual ataque estadounidense «hasta el último aliento de cada cubano patriota.»
La declaración de Rodríguez Camejo en Berlín forma parte del mismo patrón: funcionarios cubanos recorriendo capitales europeas y latinoamericanas con un mensaje de resistencia heroica destinado al consumo externo, en países donde la amenaza militar contra Cuba genera más simpatía que en la propia isla.
Lo que la retórica no dice
Hay una pregunta que ningún periodista le ha hecho directamente al embajador Martínez Enríquez después de su declaración en México: ¿cuántos de los cubanos que «caerán» son los mismos que llevan años pidiendo que el régimen los deje ser libres, que marchan con cacerolas cuando hay luz para salir a la calle, que votan con los pies emigrando en cifras récord?
El gobierno cubano lleva décadas construyendo un discurso en el que el pueblo cubano es un bloque unánime dispuesto a morir por la Revolución, pero la realidad de 2026 es más compleja: casi dos millones de cubanos han emigrado desde el 11J de 2021. Hay más de 1,200 presos políticos.
Las protestas de marzo de 2026 fueron las más numerosas desde el propio 11J. Así que la idea de que todos los cubanos que «caerán» lo harán felizmente, defendiendo la misma Revolución que los tiene sin luz, sin comida y sin teléfono, es muy abstracta. De hecho, ninguno de ellos combatirá; como tampoco lo hará Eugenio, que ni al Servicio Militar Obligatorio fue y quien dado su pronunciado estrabismo es todo un peligro con un rifle en la mano.
Tampoco lo hará Anayansi, que seguramente se quedará fuera y al igual que Eugenio verá los toros desde la barrera.




















