Se casaron, iban a su luna de miel y terminaron separados por ICE en Florida (+ video)

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Ángel Mendoza y Petrona Miguel acababan de casarse y se dirigían a su luna de miel cuando una parada policial en Florida convirtió la noche de bodas en el inicio de una separación migratoria. Mendoza, originario de Guatemala, fue arrestado por manejar sin licencia y terminó bajo custodia de ICE, primero en Florida y luego trasladado a un centro de detención en Nuevo México, según el testimonio de su esposa difundido por Noticias Telemundo.

El caso resume, en una historia personal, el clima de tensión migratoria que se vive en Estados Unidos. Petrona contó que ella era quien conducía porque tenía licencia, pero que su esposo le pidió manejar el último tramo como parte del gesto simbólico de llevarla a la luna de miel. Faltaban apenas unos minutos para llegar al hotel cuando una oficial los detuvo. Según su relato, nunca le explicaron claramente la razón de la parada, le pidieron identificación a ambos y luego llegaron otros agentes.

Mendoza entregó una identificación consular de Guatemala. Petrona asegura que su esposo tiene un proceso de asilo en curso por temor a regresar a su país, donde habría sufrido amenazas o violencia de pandillas. También dijo que llevaba alrededor de diez años en Estados Unidos y que, tras la detención, fue enviado a un centro migratorio lejos de Florida, mientras ella quedó sola con las fotos de la boda, la habitación de hotel preparada para ambos y una luna de miel que nunca empezó.

La historia llega en momentos en que la presencia de ICE vuelve a ocupar el centro del debate público, no solo en la frontera o en los tribunales, sino también en espacios cotidianos, eventos deportivos y grandes ciudades. Un sondeo citado por Noticias Telemundo indica que el 70% de los estadounidenses rechaza que ICE patrulle los estadios durante el Mundial de fútbol de 2026. El mismo reporte señala que un 75% apoya que la selección de Irán juegue en el país y que casi siete de cada diez personas creen que los futbolistas iraníes deberían poder solicitar asilo si lo desean.

La preocupación está en la mente de muchos. El Mundial se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, y atraerá a millones de fanáticos, trabajadores temporales, periodistas y visitantes extranjeros. Organizaciones de derechos de inmigrantes en ciudades sede de Estados Unidos ya están organizando redes de respuesta rápida, campañas informativas y grupos legales ante el temor de que el torneo coincida con un aumento de operativos migratorios. La campaña “No ICE in the Cup” busca precisamente advertir a comunidades inmigrantes y visitantes sobre sus derechos y riesgos durante el evento.

Aunque autoridades federales han asegurado que ICE no realizará redadas masivas en los estadios, el temor persiste porque el contexto político es distinto al de mundiales anteriores. Para muchos defensores de inmigrantes, la duda no es solo si habrá agentes dentro de los recintos deportivos, sino qué ocurrirá en aeropuertos, calles, hoteles, transportes públicos y zonas de concentración de fanáticos. En ese sentido, el caso de Mendoza y Petrona funciona como una advertencia: una infracción de tránsito puede terminar convertida en un caso migratorio con consecuencias familiares graves.

El tercer frente de preocupación está en Texas, donde la ley SB4 volvió a avanzar tras años de disputas judiciales. La medida permite a autoridades estatales y locales detener a personas sospechosas de haber ingresado ilegalmente al país, una función que tradicionalmente corresponde al gobierno federal. Reuters reportó que una corte federal de apelaciones permitió la aplicación de partes clave de la ley mientras continúan los litigios, una decisión celebrada por el fiscal general de Texas y criticada por organizaciones como la ACLU y el Texas Civil Rights Project.

Los defensores de derechos civiles advierten que leyes como la SB4 pueden incentivar el perfilamiento racial, especialmente contra latinos, incluso cuando las personas detenidas no hayan cometido delitos graves. Sus críticos sostienen que entregar funciones migratorias a policías locales erosiona la confianza comunitaria, hace que víctimas y testigos teman denunciar crímenes, y convierte cualquier encuentro con la autoridad en un posible camino hacia la deportación.

En Florida, Petrona Miguel pide que liberen a su esposo y que pueda continuar el proceso migratorio fuera de detención. Su caso no ha sido resuelto públicamente y, según Telemundo, ICE no había respondido al momento del reporte. Pero su historia ya quedó colocada dentro de una discusión mucho más amplia: hasta dónde puede llegar la maquinaria migratoria en la vida diaria de una pareja, de una familia o de un país que se prepara para recibir al mundo mientras una parte de sus residentes teme ser detenida en el camino.

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