Una publicación de Facebook de una madre cubana pidiendo ayuda para alimentar a sus hijos con algo más que arroz con cebolla desató en las últimas horas una oleada de reacciones, entre la solidaridad, la desconfianza y el reproche, en medio de una crisis alimentaria que hace tiempo dejó de ser excepción en Cuba.
El mensaje fue compartido en el grupo “Ayudas a Cubanos” por una usuaria identificada como Yanelis Martínez. Junto a la imagen de un plato de arroz con cebolla, escribió: “Esto es lo que les estoy dando a mis niños porfavor en lo q nos puedan alludar bendiciones”. La escena, sencilla y dura a la vez, activó cientos de comentarios de cubanos dentro y fuera de la isla.
Algunos ofrecieron ayuda, preguntaron dónde vivía la mujer o pidieron una vía concreta para enviar alimentos. Otros reaccionaron con crudeza, cuestionando por qué pedía apoyo en redes, por qué tenía perfil restringido o incluso por qué había tenido hijos en medio de la situación del país. También hubo quienes, sin negar la crisis, dijeron que el caso debía verificarse mejor para evitar estafas o publicaciones engañosas.

Pero más allá del debate sobre esa madre en particular, lo que volvió viral la imagen fue otra cosa: el reconocimiento inmediato de una escena que demasiados cubanos consideran creíble. La crisis alimentaria en la isla se ha profundizado en los últimos años. El Programa Mundial de Alimentos advirtió que existen crecientes dificultades para la seguridad alimentaria y la nutrición de muchas familias cubanas, en un contexto de recesión prolongada, inflación persistente y escasez de combustible.
Reuters reportó además que las condiciones humanitarias han empeorado y que la Unión Europea anunció recientemente ayuda adicional para Cuba justamente por ese deterioro. La agencia también informó en marzo que, por primera vez, el gobierno cubano había pedido apoyo al Programa Mundial de Alimentos para garantizar leche subvencionada para niños, una señal clara de la profundidad de la escasez.
En otro reportaje publicado la semana pasada, AP describió cómo la crisis económica está empujando a familias cubanas al hambre y a depender de donaciones o del mercado negro, mientras la libreta apenas cubre una parte mínima de las necesidades básicas.




















