La ayuda humanitaria enviada por Estados Unidos a los damnificados del huracán Melissa se distribuye en carretas tiradas por bueyes en comunidades rurales de Santiago de Cuba, ante la escasez de combustible.
La escasez de medicamentos en Cuba ha alcanzado niveles que obligan a los ciudadanos a reorganizar su vida alrededor de una sola premisa: no enfermarse. Las farmacias permanecen con estantes vacíos, los hospitales carecen de insumos básicos y el mercado negro se ha convertido en la única alternativa para quienes pueden pagarlo, según reportan El País y El Mundo.
La crisis eléctrica en Cuba golpea también a la Iglesia católica: la falta de corriente ha reducido la producción de hostias y ya llegaron los primeros envíos de ayuda.
Residentes del reparto 13 de Marzo, en Cárdenas, Matanzas, llevan semanas dependiendo de una pipa para sobrevivir y las esperas han derivado en discusiones y enfrentamientos. No es la primera vez: el mismo barrio registró un brote de hepatitis A en 2025 directamente relacionado con la falta de agua limpia.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel recorrió las instalaciones de la Empresa Agroindustrial de Granos Los Palacios en Pinar del Río, donde se desarrolla un proyecto de producción de arroz en colaboración con la empresa vietnamita Agri-VMA. La visita se produce en un contexto de grave escasez de este alimento básico en la isla, que ha visto caer su producción en los últimos años. A pesar de las promesas de autoabastecimiento, la realidad muestra un panorama complicado.
La Defensa Civil pidió a las familias cubanas preparar mochilas con enlatados, galletas y cereales. Las redes explotaron con una sola pregunta: ¿de dónde?
Una madre cubana recién llegada a México se viralizó al recorrer un supermercado abastecido. Su frase sobre “llenar el refrigerador” resumió el contraste con la escasez en Cuba.