Cubanos detenidos en Krome protestan contra las deportaciones masivas. Denuncian condiciones inhumanas y piden frenar los traslados a Texas y los vuelos hacia Cuba.
En medio de este torbellino, hay algo que llama aún más la atención: la necesidad que tiene Chocolate de “testear” todo. A las leyes, a los policías, a sus parejas, a sus fans, a sus abogados. Es como si llevara dentro una compulsión a poner a prueba los límites de cada sistema con el que interactúa. Este tipo de comportamiento puede entenderse desde una mezcla de impulsividad crónica, adicción al riesgo y, probablemente, una necesidad constante de atención, incluso si esta viene en forma de esposas.
El caso de Rodríguez Delgado pone de manifiesto las graves consecuencias psicológicas que enfrentan los inmigrantes en el sistema de detención y deportación de Estados Unidos, especialmente aquellos con antecedentes de persecución política.
Lara llegó a Estados Unidos junto a su esposa, Elena, con la esperanza de una vida mejor, señala Local10 News. Sin embargo, su detención ocurrió cuando creía que asistiría a una entrevista para obtener la residencia.
El hecho de que esto ocurra en un estado donde las leyes migratorias se han vuelto cada vez más restrictivas, plantea serias interrogantes sobre la transparencia del proceso judicial y la posible instrumentalización de la justicia local con fines migratorios.
Mientras crece el número de inmigrantes detenidos por el gobierno de Estados Unidos, una doble alarma se enciende: las condiciones en que se encuentran muchos de ellos son abiertamente inhumanas, y las cifras oficiales que ofrece ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) parecen distorsionar el verdadero alcance del problema.
Según reportes de Telemundo51 y Univision, cerca de 5,000 migrantes venezolanos han retornado en vuelos de deportación o repatriación desde la llegada de Trump nuevamente a la Casa Blanca. Pero lo que preocupa a defensores y organizaciones es que una cifra similar lo ha hecho por voluntad propia, en lo que se está empezando a conocer como la ola de autodeportaciones.
El drama de las deportaciones sigue afectando a las familias cubanas residentes en Estados Unidos, y son varias las que se han visto separadas tras el endurecimiento de la política migratoria implementada durante la administración del presidente Donald Trump.
En Washington D.C., Florida, y otros estados del país, la presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha generado una atmósfera de inseguridad.
Con cada negativa a responder preguntas básicas, ICE refuerza una imagen de poder descontrolado, inaccesible, que se aleja de la transparencia exigible a cualquier institución en una democracia funcional. Y mientras esa opacidad continúa, madres como Heidy solo pueden ver a sus hijas por una pantalla.
El caso de Heidy Sánchez, una madre cubana deportada recientemente desde Florida a La Habana, ha causado conmoción en medios internacionales y ha sido...
La operación Tidal Wave ha sido duramente criticada por violar el debido proceso, separar familias y usar recursos estatales de forma cuestionable. Casos como el de Heidy Sánchez y Kilmar Ábrego revelan los peligros de esta política.