En Ciego de Ávila, los delincuentes no creen ni en las glorias del deporte. Lázaro Santana tiene más de 80 años, ganó campeonatos mundiales y está entre los 100 atletas más destacados del siglo XX en Cuba. Sin embargo, los ladrones no lo respetaron y entraron por el balcón a robar en casa de uno de los mejores relevistas de la historia del béisbol cubano
Lázaro Santana, considerado el Brazo de Hierro del béisbol revolucionario cubano, fue víctima de intento de robo en su vivienda. A pesar de su nombre y su notoriedad, ninguna autoridad se presentó en la casa de esta gloria del béisbol cubano, ubicada en el municipio Venezuela, de la provincia de Ciego de Ávila
Lázaro Santana Herrera tiene más de 80 años, es considerado uno de los mejores relevistas de toda la historia del béisbol cubano y fue seleccionado entre los 100 atletas más destacados del siglo XX en Cuba. Vive en el municipio Venezuela, provincia Ciego de Ávila, la misma tierra que lo vio crecer y a la que dedicó su vida deportiva.
En la madrugada de uno de los últimos días, varios individuos irrumpieron en su apartamento a robar. El anciano se despertó por los ruidos, caminó hacia la sala y los vio huir. Las autoridades, en cambio, al no haber ocurrido daño alguno, brillaron por su ausencia. Así trata el Estado cubano a sus glorias deportivas retiradas.
El Brazo de Hierro que Cuba nunca olvidará
Lázaro Santana no es un nombre cualquiera en el béisbol cubano. Conocido como el Brazo de Hierro por la precisión y potencia de sus lanzamientos desde el box, integró el Equipo Cuba en sus años de mayor gloria y fue pieza clave en campeonatos centroamericanos, panamericanos y mundiales. El 6 de septiembre de 1978 es una de esas fechas que los aficionados avileños recitan de memoria: ese día, Santana y Omar Carrero fueron parte del equipo Cuba que conquistó la medalla de oro en el Campeonato Mundial de Béisbol.

Implantó varios récords en la Serie Nacional y tras su retiro como atleta activo se dedicó a la formación de nuevas generaciones de peloteros. En 1986 fue seleccionado como entrenador de pitcheo del Equipo Cuba, prestó colaboración en Italia en el año 2000 y en Venezuela entre 2004 y 2006. Su legado lo llevó a ser incluido entre los 100 atletas más destacados del siglo XX en Cuba.
Hoy tiene más de 80 años y vive en el Edificio 1 del microdistrito del municipio Venezuela, Ciego de Ávila. El mismo municipio que lleva el nombre del país donde fue a enseñar béisbol en sus últimos años de vida activa.
Entraron por el balcón mientras dormía
Según el testimonio recogido por la plataforma Nio Reportando un Crimen a través de colaboradores en la zona, varios individuos irrumpieron en la madrugada en el apartamento de Santana con la intención de robar. Los intrusos accedieron por el área del balcón o lavadero y tenían previsto salir por la puerta principal. Lo que no contaban era con que el anciano se despertaría.
Al escuchar los ruidos, Santana se levantó y se dirigió hacia la sala. Al verlo, los sujetos huyeron. No llegaron a agredirlo directamente, pero en el movimiento brusco del susto el veterano pelotero se golpeó accidentalmente. Afortunadamente, según los reportes, no sufrió lesiones de gravedad.
«Gracias a Dios está vivo, porque quien viene a robar mata», escribió una vecina en redes sociales. Otro comentario fue más directo: «Esos ladrones baratos no perdonan a nadie.»
Las autoridades no aparecieron
Lo que siguió al incidente es quizás tan revelador como el propio robo. Según la denuncia de familiares y vecinos, ninguna autoridad se presentó al lugar para realizar peritaje, levantamiento de huellas o iniciar una investigación formal, a pesar de que existían indicios disponibles en la escena.
La reacción en redes fue de indignación generalizada. «Esto ya está fuera de control», escribió un vecino que lo identificó como ex integrante de equipos cubanos de béisbol. Otro comentario apuntó al núcleo del problema: «La policía pendiente del que pone carteles o hace manifestaciones, y los ladrones hacen lo que quieren.»
El caso de Lázaro Santana no es el primero ni será el último en Cuba donde una gloria del deporte o del arte envejece en condiciones de vulnerabilidad que el Estado no protege. Es la imagen más cruda de un país donde los que dieron todo por la patria se quedan solos frente a una delincuencia que no guarda respeto por nada ni por nadie. Ni siquiera por el Brazo de Hierro.




















