El humorista cubano Ulises Toirac volvió a poner palabras al agotamiento que viven millones de personas en la Isla, esta vez con una reflexión centrada en algo que, a fuerza de repetirse, amenaza con convertirse en parte de la rutina: la precariedad.
Durante una entrevista en el podcast Todos Hablan, de Cubamas TV, conducido por el actor Jorge Martínez, Toirac rechazó asumir como normales las condiciones extremas que atraviesa el país, desde los prolongados apagones hasta las dificultades para transportarse o simplemente desarrollar la vida cotidiana.
“No quiero acostumbrarme a la precariedad. No quiero acostumbrarme a ir en riquimbili”, expresó el artista, quien también cuestionó la idea de resignarse a sobrevivir en un escenario de carencias permanentes.
Sus palabras llegan en momentos en que Cuba enfrenta otro período especialmente crítico de apagones, marcado por averías, falta de combustible y mantenimientos en un sistema eléctrico deteriorado.
Toirac se niega a convertir la crisis en algo normal
Más que presentar su postura como un mensaje de desesperanza, el humorista insistió en que su rechazo a acostumbrarse a esas condiciones responde precisamente a una voluntad de seguir viviendo sin aceptar la precariedad como destino inevitable.
La reflexión coincide con una realidad que durante los últimos meses ha obligado a numerosos cubanos a reorganizar prácticamente todos los aspectos de su vida alrededor de los cortes eléctricos.
Los apagones afectan la conservación de los alimentos, el acceso al agua, el descanso, el transporte y las comunicaciones. Esta misma semana, Cuballama reportó que algunos habaneros han llegado a dormir en el Malecón para escapar del calor dentro de sus viviendas durante las prolongadas interrupciones del servicio eléctrico.
Toirac ha sido especialmente crítico con esta situación. En junio, respaldó públicamente al actor Luis Alberto García después de que este denunciara haber pasado más de 48 horas sin servicios básicos en La Habana.
Una voz cada vez más crítica dentro de Cuba
El humorista, que continúa residiendo en la Isla, ha incrementado durante 2026 sus cuestionamientos públicos sobre la situación económica, política y social del país.
En agosto, Toirac volvió a dirigir sus críticas hacia la cúpula política cubana, en una reflexión en la que cuestionó la permanencia de los dirigentes en posiciones de poder y la distancia entre sus condiciones de vida y las que soporta buena parte de la población.
También ha criticado la situación de la televisión cubana, las dificultades para producir contenidos en medio de los apagones y la autocensura que, a su juicio, provoca el ambiente político entre artistas y creadores.
En otras intervenciones recientes, el humorista también ha abordado el impacto de la emigración masiva y la fragmentación de las familias cubanas, dos fenómenos que se han profundizado paralelamente al deterioro económico del país.
“La libertad empieza en el cerebro”
Pese al duro panorama que describió durante la conversación con Jorge Martínez, Toirac intentó cerrar su intervención desde una perspectiva diferente: aprovechar el tiempo disponible y evitar que las dificultades terminen consumiendo completamente la vida de quienes las padecen.
“La libertad empieza en el cerebro y es la más difícil”, resumió el humorista.
Su mensaje vuelve así sobre una idea que ha aparecido repetidamente en sus intervenciones públicas más recientes: denunciar las condiciones en que viven los cubanos sin permitir que la excepcionalidad de la crisis termine convirtiéndose, por repetición y agotamiento, en una nueva definición de normalidad.

