El rapero está obligado a asistir a "sesiones de educación conductual", no salir del país, presentarse para firmar durante un período de seis meses y no acercarse a las presuntas víctimas.
Las declaraciones recientes del cantante sugieren que sus viajes a Cuba podrían llevarlo a establecer mucho más que nuevas colaboraciones musicales con artistas que aún residen en la isla.