Un establecimiento privado de Camagüey identificado como Dalia Spa publicó un catálogo de servicios que va mucho más allá de los tratamientos estéticos: consultas de medicina interna y cardiología, ultrasonidos, procedimientos ginecológicos y análisis de laboratorio, todos con precios expresados en dólares. La oferta llama especialmente la atención en un país donde la atención médica profesional continúa reservada, en buena medida, al sistema estatal.
El negocio, ubicado en el reparto Vista Hermosa, anunció consultas integrales de medicina interna y cardiología por 30 dólares. También aparecen ultrasonidos de tiroides por 25 dólares, mamarios por 30, pélvicos por 35, abdominales por 45 y estudios transvaginales y obstétricos por 40 dólares.
Una citología cervical o Papanicolaou fue promocionada por 80 dólares, mientras que la inserción de un dispositivo intrauterino figura en 25 dólares y su retirada en 15. El servicio más caro del listado es un chequeo integral de laboratorio por 105 dólares.
Precios difíciles de alcanzar con un salario cubano
Las cifras adquieren otra dimensión al compararlas con los ingresos actuales dentro de la Isla. El salario mínimo quedó establecido en 3.210 pesos cubanos mensuales durante 2026, mientras que el salario básico de un médico recién graduado ronda los 7.045 CUP.
Tomando como referencia una tasa informal de 775 CUP por dólar registrada el 6 de octubre, una consulta de 30 dólares equivaldría a unos 23.250 pesos. El chequeo de laboratorio de 105 dólares alcanzaría aproximadamente 81.375 CUP, más de 25 salarios mínimos mensuales.
La situación contrasta con la crisis de medicamentos que atraviesa Cuba, donde numerosos pacientes dependen del mercado informal o de familiares en el exterior para acceder a tratamientos. También coincide con un escenario en el que cada vez más médicos jóvenes abandonan el país debido, entre otros factores, a los bajos ingresos y al deterioro de las condiciones de trabajo.
¿Puede un negocio privado ofrecer consultas médicas en Cuba?
La otra gran interrogante es legal. El Decreto 160 de 2026 establece que las actividades técnicas y profesionales de atención médica y social, incluidos los servicios odontológicos, no están autorizadas a los actores económicos no estatales y permanecen reservadas al Sistema Nacional de Salud. La norma sí permite determinadas actividades farmacéuticas, ópticas, de cuidado y rehabilitación bajo las condiciones correspondientes.
Una trabajadora del establecimiento aseguró que Dalia Spa contaba con autorización para funcionar como spa y realizar determinados servicios odontológicos, además de estar gestionando una ampliación de sus operaciones. No obstante, no se ha podido establecer públicamente qué licencia concreta ampararía las consultas médicas, pruebas diagnósticas y procedimientos ginecológicos anunciados.
El propio establecimiento dio después una versión diferente sobre el catálogo. Al ser consultado sobre los servicios, afirmó que la publicación había sido una “prueba” y que esas prestaciones no se encontraban disponibles, aunque previamente una trabajadora y al menos una persona que acudió al lugar habían señalado que algunos servicios sí podían solicitarse.
El caso aparece además en medio de una creciente dolarización de la economía cubana, que ha abierto una brecha cada vez más visible entre quienes reciben divisas y quienes dependen únicamente de salarios y pensiones en pesos. Las recientes medidas también han ampliado las posibilidades de operar cuentas en moneda extranjera para negocios privados.
Por ahora, lo comprobable es que el catálogo con precios en dólares fue publicado y que la legislación vigente mantiene importantes restricciones sobre el ejercicio privado de la medicina. La duda que permanece es si Dalia Spa llegará a ofrecer legalmente esos servicios, bajo qué figura podría hacerlo y qué autoridades tendrían que autorizar una actividad que hasta ahora continúa esencialmente reservada al Estado.

