Alguien dice haberlo visto caer. Una trabajadora de salud dice haberlo atendido. Otros dicen que no pasó nada. La verdad sobre lo ocurrido en Florida, Camagüey sigue sin confirmarse.
Dos mujeres cubanas murieron en enero en hechos separados: una fue asesinada en Camagüey y otra falleció apuñalada en Las Vegas. En ambos casos, los presuntos agresores eran (ex)parejas y fueron detenidos.
Un ómnibus que trasladaba trabajadores desde Holguín hacia el Mariel se volcó en la Curva de Ignacio, Jimaguayú, Camagüey. El balance preliminar reporta dos fallecidos, incluido un niño, y 38 lesionados atendidos en varios hospitales.
Las imágenes y los testimonios, publicados en redes justo cuando el Gobierno celebra y resalta el control sanitario nacional, constituyen un desafío difícil de soslayar. Porque en un país que dice proteger a su gente, que la muerte se vuelva masiva y visible antes de ser atendida no es solo tragedia: es advertencia. Y en Camagüey la advertencia ya se ha vuelto crónica.