El doble rasero de La Habana: exige respeto por sus músicos presos en EE.UU. mientras desaparece a sus propios artistas

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En menos de una semana, ICE detuvo en Estados Unidos a dos músicos cubanos reconocidos: el percusionista Degnis Bofill, ganador de un Latin Grammy, en Miami, y el pianista Andy García Palacios en Los Ángeles. La reacción de La Habana fue inmediata: el canciller Bruno Rodríguez habló de «trato discriminatorio», la prensa oficialista calificó los arrestos de «diabólicos» y medios afines a Cuba culparon a la política migratoria de Donald Trump. Pero mientras el gobierno cubano exige respeto por sus ciudadanos en territorio estadounidense, mantiene desaparecido desde el 10 de julio a su propio Maykel Osorbo, coautor del himno «Patria y Vida» y preso político desde 2021, a pesar de que Estados Unidos ya le concedió el permiso humanitario para salir del país. Ese contraste es la verdadera noticia detrás de la indignación selectiva de Bruno Rodríguez.

LO QUE PASÓ CON BOFILL Y GARCÍA PALACIOS

Degnis Bofill, percusionista de 39 años y ganador de un Latin Grammy en 2022 por el álbum «Ancestros Sinfónico», fue detenido el 19 de agosto en el Aeropuerto Internacional de Miami cuando regresaba de un evento musical en Nueva York.

Según ICE, entró legalmente a Estados Unidos en abril de 2023 pero incumplió los términos de su admisión; su esposa, Mara Delgado, sostiene que su solicitud de asilo está en trámite formal.

Cuatro días antes, el pianista Andy García Palacios, de 30 años, había sido detenido en el aeropuerto de Los Ángeles: según la agencia, su autorización de estadía venció en mayo de 2024 y permaneció en el país después de esa fecha, mientras su defensa alega demoras del propio sistema migratorio en resolver su residencia.

Son casos con elementos legítimamente cuestionables -detenciones en tránsito, procesos migratorios prolongados, el uso de aeropuertos como puntos de control- y merecen escrutinio por sí mismos, independientemente de quién los use políticamente.

Bofill permanece en el Centro de Detención Krome; García Palacios, en el Centro de Procesamiento de Adelanto, California.

Ambos tienen abogados, ambos tienen una fecha eventual de audiencia migratoria, y ambos cuentan con nombre, ubicación conocida y una red de apoyo público movilizada: la campaña de Delgado recaudó más de 45,000 dólares en dos días, y colegas como Chucho Valdés, Diana Fuentes y Luis Enrique se pronunciaron abiertamente en su favor.

LA INDIGNACIÓN DE LA HABANA

El 25 de agosto, el canciller cubano Bruno Rodríguez utilizó estos dos arrestos para lanzar una crítica más amplia contra Washington, denunciando en redes sociales que «muchos de los cubanos que han emigrado a Estados Unidos son víctimas del trato discriminatorio habitual y creciente que sufren los recién llegados». La cancillería vinculó el episodio con su denuncia recurrente contra el embargo estadounidense, presentando los arrestos como parte de una política sistemática contra los migrantes cubanos.

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Medios estatales y afines al gobierno amplificaron el mensaje sin matices: Cubadebate y Escambray republicaron piezas tituladas «ICE encierra a dos talentosos músicos cubanos radicados en la Florida», y el portal Resumen Latinoamericano fue más allá, calificando a Estados Unidos como «tierra de oportunidades y libertad artística» en tono sarcástico para señalar la contradicción del discurso estadounidense sobre libertades. Desde La Habana, el musicólogo Oni Acosta calificó las detenciones como «diabólicas y monstruosas», atribuyéndolas directamente a la administración Trump y al secretario de Estado Marco Rubio.

Todo ese aparato de indignación -canciller, prensa oficial, comentaristas culturales- se activó en cuestión de horas por dos músicos con acceso a abogados, comunicación con sus familias y cobertura mediática internacional. Vale la pena preguntarse cuánto de ese mismo aparato se ha activado, en los últimos cinco años, por los propios artistas cubanos presos en la isla.

EL ESPEJO: OTERO ALCÁNTARA Y MAYKEL OSORBO

Luis Manuel Otero Alcántara, recientemente desterrado, líder del Movimiento San Isidro, y Maykel Castillo «Osorbo», rapero y coautor de «Patria y Vida» -tema que ganó el Latin Grammy a Canción del Año en 2021 y se convirtió en símbolo de las protestas del 11 de julio de ese año-, fueron a prisión en 2021 por cargos vinculados a su activismo. Osorbo fue condenado a nueve años de prisión en junio de 2022; organismos como Amnistía Internacional calificaron el proceso como una condena «injusta» contra «artistas afrocubanos» perseguidos por expresarse.

A diferencia de Bofill o García Palacios, cuyos casos son públicos desde el primer día, la situación de ambos artistas cubanos ha estado marcada por la opacidad. Según Infobae, Otero Alcántara siguió detenido por el régimen incluso una semana después de haber cumplido formalmente su condena, y activistas denunciaron que Seguridad del Estado lo mantuvo recluido en una vivienda cerca de Guanabo -«estaba preso todavía», en palabras de quienes documentaron el caso- antes de que finalmente saliera de Cuba a mediados de julio.

El caso de Osorbo es todavía más grave. El 10 de julio de 2026 fue sacado de su celda sin explicación: según la activista Anamely Ramos, «simplemente llegaron a su galera y le dijeron que recogiera todas sus cosas y se lo llevaron». Desde entonces, su paradero es desconocido; no hubo notificación oficial a su familia, algo inusual incluso dentro de los procedimientos del propio sistema penitenciario cubano. Cubalex y Amnistía Internacional exigieron información sobre su ubicación, y el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias activó una acción urgente para que el gobierno cubano informara su paradero. Ramos llegó a calificar lo ocurrido como una «desaparición forzada», en los mismos términos que se había denunciado meses antes con Otero Alcántara.

Lo más revelador es lo que pasó después: el 21 de julio, Estados Unidos otorgó a Osorbo un parole humanitario, es decir, autorización para viajar y permanecer legalmente en el país. Pero, según reportaron medios como CubaHeadlines, Osorbo seguía preso en Cuba pese a contar ya con ese permiso, porque su salida dependía -y depende- de que el propio régimen cubano autorizara su liberación y salida del país. En otras palabras: mientras Bruno Rodríguez denunciaba el «trato discriminatorio» que Washington da a los cubanos, era La Habana, no Washington, quien retenía a un preso político con la puerta de salida ya abierta del otro lado.

EL SILENCIO DEL GREMIO OFICIALISTA

La respuesta es incómoda para La Habana: prácticamente nada. Oni Acosta, crítico y columnista de Granma, calificó de «diabólicas y monstruosas» las detenciones de Bofill y García Palacios -y con él, buena parte del aparato cultural que opera dentro de instituciones estatales como la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Sin embargo, Acosta nunca ha dedicado una declaración pública equivalente a Otero Alcántara ni a Osorbo, dos colegas del gremio artístico cubano que llevan media década presos, vigilados o desaparecidos por el propio Estado que hoy paga sus sueldos y organiza sus giras. Ni siquiera expresó solidaridad en algún momento de su vida en sucesos relacionados con el Estado y artistas mujeres y negras como Haydée Milanés o Daymé Arocena.

No hace falta buscar mucho: no existe un comunicado de la UNEAC exigiendo el paradero de Osorbo cuando fue sacado de su celda el 10 de julio, ni una sola nota en Cubadebate o Escambray preguntando por qué Otero Alcántara seguía retenido una semana después de haber cumplido su condena, ni nadie dentro del oficialismo que defendiese a las ya mujeres mencionadas o a otros raperos detenidos. El silencio no es casualidad ni descuido: es la misma maquinaria que en agosto encontró minutos para condenar a Washington y que en julio no encontró ni una frase para exigirle a su propio gobierno el paradero de un preso desaparecido.

Ese contraste desnuda la naturaleza real de la «solidaridad» que exhibe el aparato cultural oficialista cubano: no es una defensa de los artistas cubanos como gremio, sino un recurso político que se activa únicamente cuando el señalado es Estados Unidos. Cuando el señalado es el propio régimen, la misma indignación que corre con fluidez en Cubadebate se convierte en silencio absoluto -o, peor, en la complicidad de mirar hacia otro lado mientras colegas de profesión son sometidos a condiciones que ni siquiera sus propias familias pueden verificar-.

Conviene decirlo con precisión, porque no toda la escena artística cubana funciona así: figuras culturales del exilio que se pronunciaron por Bofill y García Palacios, tienen trayectorias públicas críticas del régimen bastante pálidas y sottovoce. En la web circulan ahora, específicamente, críticas severas hacia Chucho Valdés, Diana Fuentes o Telmary (entre otros)

No hay evidencia de que hayan callado deliberadamente sobre Otero Alcántara u Osorbo -simplemente no hay registro público de que se hayan pronunciado en ningún sentido-, pero a la par, algunos, han asistido a fiestas privadas de hijos de papá que residen en Miami para «ofrecer su arte». O tocan en La Habana o Miami, en espacios «artísticos», presuntamente vinculados a gente que, dicho en buen cubano, viven en la pirofláutica; con escasas o nulas expresiones de apoyo hacia los cubanos en la isla. La lista, créanlo, de aquellos que han saltado ahora es inmensa; la de aquellos que han saltado ante casos injustos de artistas presos en la isla, es muy reducida y los nombres pudieran contarse con los dedos de una mano.

Eso sí y conviene decirlo: el doble rasero verificable no está en el exilio de Miami, sino en la infraestructura cultural que opera dentro de Cuba: esa sí ha demostrado, con hechos y con silencios, que solo le importa la libertad artística cuando puede usarla contra Washington.

UNA POLÍTICA MIGRATORIA MÁS COMPLEJA DE LO QUE LA HABANA ADMITE

El relato oficial cubano simplifica la política migratoria de Trump como una persecución indiscriminada contra cualquier cubano en territorio estadounidense. La realidad es más matizada, y Cuba lo sabe. En mayo de 2026, ICE arrestó en Miami a Adys Lastres Morera, hermana de la jefa de GAESA -el conglomerado empresarial-militar que controla buena parte de la economía cubana-, y le revocó la residencia permanente por su «vinculación con estructuras asociadas al régimen cubano», según confirmó el propio Departamento de Seguridad Nacional con el respaldo del secretario de Estado Marco Rubio. El caso abrió una investigación más amplia sobre operaciones inmobiliarias, movimientos financieros y empresas en Miami-Dade con presuntos vínculos al aparato militar cubano, y llevó a las autoridades del condado a prohibir la operación de al menos dos compañías señaladas por esos nexos.

Es decir: parte de la política migratoria y de sanciones de la administración Trump hacia Cuba no apunta contra músicos ni migrantes comunes, sino contra la red financiera y empresarial que sostiene al propio régimen -las mismas estructuras, como el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos o empresas estatales como Acinox Comercial o Transimport, que Washington sancionó apenas semanas antes bajo la Orden Ejecutiva 14404-. Cuando Bruno Rodríguez presenta cada acción de ICE como parte de una sola política de «discriminación» contra «los cubanos», omite deliberadamente esta otra cara: una parte de esas medidas está diseñada, explícitamente, para golpear a las élites del propio gobierno que hoy se declara ofendido.

Esa omisión no es casual. Conviene a La Habana borrar la distinción entre un migrante cubano común -como Bofill o García Palacios, que huyeron o emigraron buscando oportunidades o que se quedaron una vez expirada su VISA- y una operadora financiera de GAESA, porque hacerla visible obligaría a reconocer que el régimen cubano tiene, hoy, activos e intereses propios en Miami que Washington persigue. Es más cómodo, políticamente, presentar cada arresto como un ataque étnico contra «los cubanos» en abstracto.

POR QUÉ LE CONVIENE A LA HABANA ESTE RELATO

La utilidad de este relato para el gobierno cubano es doble. Primero, le permite desviar la atención de las causas reales de la actual ola migratoria: la crisis económica, los apagones prolongados y la represión política que empujan a miles de cubanos -entre ellos deportistas, como el caso reciente del exjugador de hockey Moisés Torres Puig, que desertó de la delegación cubana en los Juegos Centroamericanos de Santo Domingo denunciando la vigilancia de agentes de la Seguridad del Estado sobre los propios atletas- a intentar quedarse fuera de la isla por cualquier vía posible. Segundo, le permite posicionarse como defensor de los derechos de «sus» ciudadanos en el exterior, un papel que jamás ha estado dispuesto a asumir puertas adentro, donde figuras como Otero Alcántara u Osorbo y otros muchos, llevan media década pagando con prisión, vigilancia y desaparición temporal el simple hecho de haber cantado o pintado en contra del sistema.

Nada de esto invalida las preocupaciones legítimas sobre las tácticas de ICE, la agresividad de las detenciones en aeropuertos o los tiempos excesivos de los procesos migratorios en Estados Unidos: son problemas reales, documentados también por organizaciones estadounidenses de derechos civiles, y no dejan de serlo porque el gobierno cubano los use de forma interesada. Se puede criticar a la vez la dureza de la política migratoria de Trump y la hipocresía de un régimen que solo descubre el valor de la libertad artística cuando el preso está fuera de sus fronteras.

UN PATRÓN, NO UN INCIDENTE AISLADO

Nada de esto ocurre en el vacío. Desde comienzos de 2026, las tensiones entre Washington y La Habana se han intensificado en varios frentes a la vez -sanciones ampliadas contra empresas estatales, endurecimiento de controles a viajeros que regresan de la isla, y una ofensiva diplomática cubana que combina denuncias ante organismos internacionales con gestos calculados, como la liberación tardía y parcial de algunos presos políticos, generalmente presentada como decisión soberana y nunca como resultado de la presión externa-.

El uso de casos como el de Bofill o García Palacios encaja en esa estrategia más amplia: cada vez que Washington golpea los intereses del régimen -ya sea con sanciones a GAESA, arrestos como el de Lastres Morera o el simple endurecimiento migratorio-, La Habana necesita un contraejemplo emocional, con nombre y rostro, que le permita presentarse como víctima antes que como responsable de la crisis que expulsa a sus ciudadanos.

Ese mismo patrón de instrumentalización se repite puertas adentro. El caso de Moisés Torres Puig, el joven exjugador de hockey sobre césped que desertó de la delegación cubana durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026, es revelador en sentido inverso: mientras el gobierno cubano exige que Washington trate con dignidad a sus ciudadanos migrantes, sus propios agentes de la Seguridad del Estado viajan con las delegaciones deportivas para vigilar de cerca a los atletas y evitar precisamente que hagan lo que Torres Puig terminó haciendo. No hay contradicción retórica más nítida que exigir libertad de movimiento para los cubanos en Miami mientras se despliega vigilancia estatal para impedir que los cubanos se muevan libremente en Santo Domingo.

Esta asimetría explica también por qué la reacción internacional a ambos tipos de caso es tan distinta. Los arrestos de Bofill y García Palacios generan cobertura casi instantánea porque ocurren dentro de un sistema -el estadounidense- con prensa libre, organizaciones de defensa migratoria activas y familiares que pueden hablar sin miedo a represalias. Los casos de Otero Alcántara y Osorbo, en cambio, dependen casi por completo de activistas en el exilio, organizaciones de derechos humanos y mecanismos lentos de la ONU para siquiera confirmar que sus protagonistas siguen con vida y en qué condiciones. La opacidad no es un efecto secundario del sistema cubano: es, en sí misma, una herramienta de control.

Lo que no resiste el análisis es la pretensión de La Habana de erigirse en garante de la dignidad de sus músicos en el exterior mientras, puertas adentro, mantiene una relación radicalmente distinta con sus propios artistas: silencio oficial, opacidad sobre su paradero, condenas que se extienden más allá de lo dictado en los tribunales y, en el caso de Osorbo, semanas de desaparición que ni siquiera el permiso humanitario ya firmado por Washington ha logrado resolver. La diferencia entre ambos casos no está en Washington. Está en La Habana.

[FUENTE]
Telemundo 51 Miami, https://www.youtube.com/watch?v=vNQOiXLwWlo | Noticias Telemundo, https://www.youtube.com/watch?v=9f9kXOYCNUM | Infobae, https://www.infobae.com/america/agencias/2026/08/25/canciller-cubano-critica-trato-a-migrantes-de-la-isla-en-eeuu-tras-arresto-de-dos-musicos/ | Infobae, https://www.infobae.com/america/agencias/2026/08/25/cuba-afea-el-creciente-y-habitual-trato-discriminatorio-de-eeuu-hacia-sus-connacionales-recien-llegados/ | OnCubaNews, https://oncubanews.com/cuba-ee-uu/crecen-las-criticas-a-ice-tras-detencion-de-los-musicos-cubanos-andy-garcia-palacios-y-degnis-bofill/ | Cubadebate, http://www.cubadebate.cu/noticias/2026/08/23/ice-encierra-a-dos-talentosos-musicos-cubanos-radicados-en-la-florida/ | Resumen Latinoamericano, https://www.resumenlatinoamericano.org/2026/08/23/cuba-tierra-de-oportunidades-y-libertad-artistica-el-regimen-de-trump-detiene-para-su-deportacion-a-musicos-cubanos-degnis-bofill-y-andy-garcia | Infobae, https://www.infobae.com/america/america-latina/2026/07/16/la-dictadura-de-cuba-mantiene-detenido-a-luis-manuel-otero-alcantara-una-semana-despues-de-cumplirse-su-pena-de-carcel/ | CiberCuba, https://www.cibercuba.com/noticias/2026-07-21-u1-e135253-s27061-nid335703-estaba-preso-todavia-seguridad-estado-mantuvo-luis | Diario de Cuba, https://diariodecuba.com/derechos-humanos/1783710028_67927.html | Infobae, https://www.infobae.com/america/america-latina/2026/07/21/estados-unidos-otorgo-un-parole-humanitario-al-disidente-cubano-preso-maykel-osorbo/ | Cuba en Miami, https://www.cubaenmiami.com/maykel-osorbo-ya-tiene-parole-para-ee-uu-ahora-todo-depende-de-que-el-regimen-cubano-apruebe-su-liberacion/ | CNN en Español, https://cnnespanol.cnn.com/2026/05/21/eeuu/ice-miami-hermana-lastres-morera-gaesa-cuba-orix | Cuba en Miami, https://www.cubaenmiami.com/ee-uu-va-tras-las-redes-del-regimen-cubano-arresto-en-miami-desata-una-investigacion-de-gran-alcance/ | Telemundo 51, https://www.telemundo51.com/noticias/cuba/mas-sanciones-de-eeuu-contra-el-regimen-cubano-esta-es-la-nueva-lista/2816764/ | Amnistía Internacional, https://www.amnesty.org/en/latest/news/2026/06/cuba-a-cuatro-anos-de-una-condena-injusta-artistas-afrocubanos-siguen-encarcelados-por-expresars/

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