La representante republicana por Florida María Elvira Salazar publicó esta semana un video en su cuenta de X en el que afirmó que Cuba vive actualmente un «compás de espera» análogo al que Venezuela experimentó antes de los cambios que llevaron a la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026. «Cuba tendrá su momento», sostuvo la congresista cubanoamericana, insinuando que la presión acumulada de la administración Trump sobre La Habana podría derivar en una transición política próxima.
Salazar argumentó que Washington habría optado por dar tiempo al núcleo de poder cubano —que ella identifica con el entorno de Raúl Castro— para facilitar una salida ordenada, una especie de transición «por la puerta de atrás» que evite un colapso violento. Según su análisis, las autoridades visibles del régimen no son quienes realmente controlan el poder en la isla.
La comparación con Venezuela no convence a muchos de sus seguidores. La caída de Maduro fue resultado de una operación militar directa de Estados Unidos, no de una transición negociada. Y lo que siguió en Venezuela no es exactamente un ejemplo de democratización: figuras del chavismo siguen en posiciones clave, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada, y la institucionalidad democrática permanece débil.
En X, las respuestas acumularon decenas de miles de visualizaciones y cientos de comentarios críticos, tanto de cubanos como de venezolanos. Varios usuarios señalaron que los «compases de espera» sobre Cuba se repiten desde hace décadas sin que ocurra el cambio prometido. Otros cuestionaron si los intereses económicos de Washington en una Cuba post-régimen podrían prevalecer sobre compromisos reales con la democratización.
Mientras Salazar grababa su video, en Cuba se registraba el séptimo colapso total del sistema eléctrico en 18 meses, cacerolazos nocturnos en toda La Habana y casi 2.000 acciones represivas documentadas en el primer semestre de 2026. El nieto de Raúl Castro le decía a USA Today que estaba dispuesto a negociar con Trump pero que «nunca sacrificaría los principios de la Revolución.» Y Marco Rubio declaraba ante el Congreso que no había encontrado «ningún funcionario cubano capaz de liderar una transición.»
El «compás de espera» de Salazar puede ser una lectura política legítima o puede ser otra en una larga serie de predicciones sobre Cuba que no se materializaron. Lo que es seguro es que en la isla, mientras tanto, los apagones no esperan.



















