En el quinto aniversario del 11J, Marco Rubio reafirmó que EEUU mantendrá todas las medidas de presión contra el régimen cubano. Exigió la liberación inmediata de todos los presos políticos y advirtió que solo habrá una nueva relación bilateral si el régimen acepta reformas reales. La oferta incluye ayuda económica y asistencia para la reconstrucción.
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla rechazó cualquier negociación con Estados Unidos sobre reformas políticas o económicas "bajo amenazas." La declaración se produce mientras Trump ha insinuado en varias ocasiones su intención de intervenir en Cuba y EEUU intensifica sanciones que incluyen un bloqueo petrolero que tiene al sistema eléctrico cubano al borde del colapso permanente.
El 7 de julio, Cuba movió a Luis Manuel Otero Alcántara de Guanajay en secreto. El 8, el embajador de EEUU mostró su foto en la ONU. Entremedio, el nieto de Raúl Castro prometía liberar presos "en condiciones adecuadas." Tres piezas del mismo tablero, el mismo día.
La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar afirmó que Cuba vive un "compás de espera" similar al que precedió a la caída de Maduro en Venezuela. Sus declaraciones generaron escepticismo y críticas en redes, donde muchos señalaron que Venezuela sigue sin una transición real.
Predicaban revolución en La Habana y administraban propiedades en Boca Ratón. ICE fue por ellas. La pregunta es si esto es justicia o política. Probablemente las dos cosas.
La administración Trump ha desplegado una estrategia hacia Cuba que el Wall Street Journal compara con un "squeeze play" de béisbol: presión en todos los flancos simultáneamente. Trump ofreció 100 millones de dólares en ayuda, Rubio amenazó con más sanciones, y el director de la CIA viajó a La Habana. El exilio cubano debate si el modelo funciona, mientras la isla se debate entre el colapso y una apertura forzada.
El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó desde Nairobi que no existe solución militar para Cuba y exigió diálogo constructivo, mientras Trump acumula más de 240 sanciones desde enero y ha reducido las importaciones energéticas cubanas entre el 80% y el 90%. La advertencia internacional llega en el momento de mayor tensión entre Washington y La Habana en décadas.
American Airlines e Iberostar cerraron acuerdos extrajudiciales con herederos cubanoamericanos bajo la Ley Helms-Burton por propiedades confiscadas por Castro hace 65 años. Los pactos, mantenidos en secreto hasta este fin de semana, llegan en el peor momento para los inversores extranjeros en Cuba: la Corte Suprema de EE.UU. está a punto de fallar sobre casos similares que podrían convertir cualquier operación comercial en la isla en una fuente de litigios millonarios.