Predicaban revolución en La Habana y administraban propiedades en Boca Ratón. ICE fue por ellas. La pregunta es si esto es justicia o política. Probablemente las dos cosas.
La administración Trump ha desplegado una estrategia hacia Cuba que el Wall Street Journal compara con un "squeeze play" de béisbol: presión en todos los flancos simultáneamente. Trump ofreció 100 millones de dólares en ayuda, Rubio amenazó con más sanciones, y el director de la CIA viajó a La Habana. El exilio cubano debate si el modelo funciona, mientras la isla se debate entre el colapso y una apertura forzada.
El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó desde Nairobi que no existe solución militar para Cuba y exigió diálogo constructivo, mientras Trump acumula más de 240 sanciones desde enero y ha reducido las importaciones energéticas cubanas entre el 80% y el 90%. La advertencia internacional llega en el momento de mayor tensión entre Washington y La Habana en décadas.
American Airlines e Iberostar cerraron acuerdos extrajudiciales con herederos cubanoamericanos bajo la Ley Helms-Burton por propiedades confiscadas por Castro hace 65 años. Los pactos, mantenidos en secreto hasta este fin de semana, llegan en el peor momento para los inversores extranjeros en Cuba: la Corte Suprema de EE.UU. está a punto de fallar sobre casos similares que podrían convertir cualquier operación comercial en la isla en una fuente de litigios millonarios.