Sandro Castro, nieto del fallecido dictador cubano Fidel Castro, volvió a colocarse en el centro del debate público tras anunciar en una historia de Instagram que donará el saldo acumulado en su cuenta de TikTok para ayudar a madres, niños y familias cubanas.
En la publicación, compartida desde su cuenta SandroCristach, el controversial influencer mostró una captura donde se observa un “saldo estimado” de 1.000,36 dólares. Junto a la imagen, escribió que, gracias al apoyo recibido en TikTok, hará “solidariamente un gesto de corazón” para ayudar al “pueblo cubano” que, según sus palabras, tanto lo necesita.
“Todo mi saldo será donado”, aseguró en la historia, sin ofrecer de momento detalles sobre la vía que utilizará para entregar el dinero, quiénes serán los beneficiarios o si la donación será gestionada por alguna organización independiente.

El anuncio llega en medio de una de las crisis económicas y sociales más graves que ha vivido Cuba en décadas, marcada por apagones prolongados, escasez de alimentos, medicinas y combustible, además de un creciente deterioro de los servicios básicos. En los últimos días, la isla sufrió otro colapso del Sistema Eléctrico Nacional, que dejó a millones de cubanos sin electricidad y provocó nuevas muestras de malestar ciudadano.
La iniciativa de Sandro generó reacciones divididas en redes sociales. Algunos usuarios valoraron el gesto como una ayuda necesaria en un momento de extrema vulnerabilidad para muchas familias cubanas. Otros, sin embargo, cuestionaron la propuesta por provenir de una figura asociada a la familia Castro, a la que numerosos cubanos responsabilizan por décadas de crisis, represión y privilegios para la élite gobernante.
Sandro Castro, de 33 años, se ha convertido en una de las figuras más polémicas del ecosistema digital cubano. Aunque no ocupa cargos políticos, su presencia en redes ha crecido de forma sostenida con videos en los que mezcla humor, vida nocturna, comentarios sobre la realidad nacional y referencias constantes a su personaje “Cristach”.
Su estilo, muchas veces irreverente, ha provocado tanto seguidores como críticas, especialmente cuando exhibe comodidades difíciles de alcanzar para la mayoría de los cubanos.
En meses recientes, el nieto de Fidel Castro ha estado envuelto en varias controversias. Una de las más comentadas ocurrió cuando se ofreció públicamente como intermediario para distribuir una ayuda humanitaria de 100 millones de dólares propuesta por Estados Unidos para Cuba, un gesto que provocó burlas e indignación entre internautas.
También generó debate por sus declaraciones sobre la situación del país, sus críticas indirectas a problemas como los apagones y su manera de referirse a figuras y símbolos vinculados al castrismo.
Para muchos cubanos, la figura de Sandro encarna una contradicción: por un lado, se muestra como un joven influencer que intenta conectar con el lenguaje de las redes y con el malestar cotidiano de la población; por otro, carga con el peso de un apellido asociado al poder político que ha dirigido la isla durante más de seis décadas.
Hasta el momento, no se conocen detalles concretos sobre cómo se materializará la donación anunciada ni si Sandro Castro publicará pruebas del destino final del dinero. Aun así, su publicación ya reactivó el debate sobre privilegio, ayuda humanitaria y responsabilidad social en una Cuba cada vez más golpeada por la pobreza y la falta de expectativas.



















