El joven empresario, cercano al poder pero sin una postura definida más allá de su presencia mediática, también había enviado otra de sus indirectas hacia el mandatario Miguel Díaz-Canel
Samantha “está más apagada que las provincias orientales”, dijo Sandro. No solo la humilló y la instrumentalizó, tal y como hacía su abuelo con las mujeres en la política. Se burló también, de forma cruel, de una tragedia cotidiana que afecta a millones de cubanos.
La rabia ciudadana también se expresó en clave de denuncia. Usuarios reportaron apagones, desinformación y abandono, y acusaron a la Unión Eléctrica de prometer refuerzos que no llegaron. En provincias como Santiago y Holguín, el lenguaje fue directo: la gente pidió menos partes burocráticos y más certezas operativas, porque con la nevera vacía y el móvil sin carga no hay épica que alcance.
Con tono burlón, Sandro entonó: “Tengo hambre, vámonos a comer platanito. Maduro, Maduro, frito, frito”. Para los usuarios, el comentario fue un dardo directo contra Nicolás Maduro