Vecinos del reparto Zamora, en Marianao, y de Micro 2, en Santiago de Cuba, salieron a protestar por apagones prolongados, averías sin reparar y falta de respuestas oficiales.
Los cacerolazos volvieron a escucharse en Cuba la pasada semana en medio de la crisis energética que golpea a la población con apagones prolongados, falta de agua y servicios básicos cada vez más inestables. En las últimas horas se reportaron protestas en Marianao, en La Habana, y en Santiago de Cuba, donde vecinos salieron a las calles para exigir el restablecimiento de la electricidad.
En el reparto Zamora, en Marianao, residentes protagonizaron un cacerolazo durante la noche del jueves tras varios días de cortes eléctricos consecutivos.
En un video grabado alrededor de las 9:08 p.m. se podía escuchar el ruido de las cazuelas en una barriada donde los vecinos llevaban seis días con apagones de 21 horas y, además, sin agua.
Ese mismo reporte menciona otra protesta en la zona de Tulipán y Boyeros, en Plaza de la Revolución, difundida por el usuario @JaviXCubaLibre en X. Ambas manifestaciones se suman a una cadena de cacerolazos que se arrastra desde marzo de 2026, alimentada por los apagones prolongados y por una crisis energética que ya afecta a casi todos los aspectos de la vida diaria en la isla.
En Santiago de Cuba, la protesta tuvo un origen más localizado pero igual de grave. Vecinos de Micro 2, en el barrio Abel Santa María, salieron a las calles tras más de diez días sin electricidad por la rotura de un transformador que las autoridades no habían reparado. El video fue difundido por el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada. Según Mayeta, la avería dejó sin servicio a unos cinco edificios múltiples de la zona.
La persona que grabó el video explicó que los vecinos salieron a protestar pacíficamente, incluidos niños y jóvenes. En la grabación se escucharon consignas como “queremos corriente” y “abajo la represión”. La protesta no respondía solamente a los apagones programados por déficit nacional, sino a una avería específica que acumulaba más de diez días sin solución.
El malestar en Santiago no es nuevo. El 30 y 31 de mayo se reportaron cacerolazos en Micro 3 y El Salao, además de quema de gomas en Los Pinos y presencia de policías y boinas negras en las calles. Antes, en mayo, también se habían registrado protestas en el reparto Portuondo y en el centro histórico de la ciudad.
La crisis eléctrica tiene números que explican el nivel de irritación social. En La Habana, algunos barrios han reportado apagones superiores a 22 horas diarias e incluso cortes de hasta 24 horas consecutivas. La falta de electricidad afecta también el bombeo de agua, la refrigeración de alimentos, la cocción, el transporte y las comunicaciones, lo que convierte cada apagón en un problema doméstico, sanitario y económico al mismo tiempo.
Las protestas se inscriben en una oleada nacional que no muestra señales de agotamiento. El Observatorio Cubano de Conflictos contabilizó 1,133 protestas en abril de 2026, un 29.5% más que en el mismo mes del año anterior, y 153 de ellas estuvieron directamente relacionadas con la falta de electricidad y agua. En mayo, se registraron más de 1,300 protestas y denuncias a nivel nacional, según datos citados por el mismo medio.
La respuesta del régimen ha combinado silencio, promesas puntuales y despliegue policial. Cubalex documentó al menos 14 detenciones en el contexto de la oleada de protestas de mayo y junio de 2026. También se han denunciado actos de vigilancia y asedio contra activistas que participaron en manifestaciones pacíficas.
Los cacerolazos de Marianao y Santiago de Cuba confirman que la crisis eléctrica dejó de ser solo un problema técnico para convertirse en un detonante político. La consigna central sigue siendo la misma: “queremos corriente”. Pero detrás de esa frase se acumulan meses de cansancio, alimentos echados a perder, noches sin dormir, agua que no llega y una población que ya no espera soluciones de los partes oficiales.
FUENTES CONSULTADAS
CiberCuba, Yosmany Mayeta Labrada, Cubalex, Unión Eléctrica, Observatorio Cubano de Conflictos.





















