Las autoridades de la isla han decidido extender las medidas adoptadas el pasado 20 de octubre, en pleno colapso del Sistema Electroenergético Nacional.
Más de 15.000 personas fueron evacuadas antes de la llegada del huracán, con 9.000 en Imías y 6.000 en San Antonio del Sur, pero las inundaciones repentinas superaron las expectativas. Las aguas subieron rápidamente, alcanzando hasta un metro de altura en varias áreas, arrasando viviendas y destruyendo infraestructuras clave. En Imías, muchas familias tuvieron que ser evacuadas de emergencia debido a la crecida súbita de los ríos.
Según los informes de la Unión Eléctrica (UNE), un 30% de la población continúa sin electricidad, concentrándose en las provincias orientales, donde la situación es más crítica. Este apagón, que comenzó el pasado 18 de octubre, ha dejado al país sumido en la oscuridad, afectando tanto la vida cotidiana como la actividad económica.
El país ya se encontraba sumido en una grave crisis energética, con apagones prolongados que han afectado a la mayoría de los cubanos durante las últimas semanas. La tormenta no ha hecho más que agravar esta situación, sumiendo a las provincias orientales en un caos energético aún mayor.
El mandatario Díaz Canel culpó al gobierno estadounidense de la fata de combustible, que según reconoció es la causa principal de la desconexión del sistema eléctrico nacional.
La mayoría de las suspensiones, según le comentaron, están relacionadas con la crisis energética, aunque en algunos lugares se menciona el mal tiempo como justificación oficial.
El gobernante Miguel Díaz Canel orientó al primer ministro Manuel Marrero Cruz realizar una intervención este jueves a las 8: 30 0 pm por la televisión cubana para “explicar” la situación energética del país.
"Nos gustaría jugar un partido de vuelta con la selección rusa. Será posible una reunión en Cuba el próximo año. Intentaremos celebrar este partido amistoso en las fechas oficiales de la FIFA”, cita "Deporte Soviético" a Errance Sport24.
Mientras el gobierno cubano sigue presentando una imagen optimista en foros internacionales, la población cubana enfrenta un panorama sombrío. Las largas horas sin electricidad, la imposibilidad de cocinar o refrigerar alimentos, y la falta de expectativas de mejora han llevado a muchos cubanos a cuestionar el liderazgo del país y a exigir soluciones reales.