Lula logra una remontada histórica en Brasil, pero el hijo de Bolsonaro se niega a reconocer su derrota

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Luiz Inácio Lula da Silva consiguió lo que parecía improbable: remontar una elección que había comenzado perdiendo y asegurar un cuarto mandato como presidente de Brasil. El dirigente izquierdista se impuso este domingo 25 de octubre a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien rechazó inmediatamente los resultados y anunció que solicitará la anulación de los comicios.

Con el 100 % de las urnas escrutadas, Lula obtuvo el 51,79 % de los votos, frente al 48,21 % de su rival, según los resultados oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE). La diferencia superó los 4,4 millones de sufragios, una victoria especialmente significativa porque ningún candidato había conseguido ganar una segunda vuelta presidencial en Brasil después de quedar en segundo lugar en la primera desde el regreso de las elecciones directas en 1989.

De una derrota casi segura a una victoria histórica

El camino hacia la reelección estuvo lejos de ser sencillo para Lula, quien cumplirá 81 años este martes. En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro había conseguido el 47 % de los votos, mientras que el actual mandatario apenas superó el 45 %, una diferencia de aproximadamente 2,2 millones de sufragios.

La situación obligó al Partido de los Trabajadores (PT) a cambiar su estrategia y movilizar a sus seguidores tanto en las calles como en las redes sociales. Lula intensificó sus apariciones públicas, reforzó sus promesas sociales y llamó a participar a quienes se habían abstenido en la primera ronda.

La movilización dio resultados. La abstención pasó del 21,08 % en la primera vuelta a alrededor del 19,2 % en la segunda, mientras Lula consiguió sumar millones de votos adicionales.

La contienda había comenzado meses atrás con un fuerte componente internacional. Como recogió Cuballama al inicio de la campaña presidencial, ambos candidatos se enfrentaron en un escenario marcado por las tensiones con Washington y las diferencias sobre el futuro político y económico de Brasil.

Incluso la música formó parte de la estrategia electoral. Durante la campaña, Lula utilizó una versión adaptada de una canción de Bad Bunny para transmitir un mensaje de soberanía nacional frente a la influencia estadounidense.

Flávio Bolsonaro denuncia irregularidades y pide anular las elecciones

La celebración de Lula contrastó con la reacción de su adversario, quien se negó a aceptar el resultado. El senador de derecha cuestionó la decisión del juez Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal, de extender dos horas el horario de votación en determinadas mesas electorales.

La medida permitió que las secciones que todavía permanecían abiertas continuaran recibiendo votantes hasta las siete de la noche. Se adoptó después de denuncias sobre dificultades para acceder a los centros de votación, relacionadas con problemas en el transporte público y fuertes lluvias, que motivaron solicitudes de ambas campañas.

Flávio Bolsonaro consideró que esa decisión modificó las reglas del proceso electoral y anunció que recurrirá a la Justicia para solicitar su anulación. Sin embargo, el presidente del Tribunal Superior Electoral defendió la seguridad del recuento y sostuvo que la ampliación del horario no alteró el resultado de las elecciones.

La controversia recuerda inevitablemente las tensiones de 2022, cuando Lula derrotó a Jair Bolsonaro, padre de su actual adversario. El expresidente brasileño fue posteriormente condenado a 27 años de prisión por su participación en una trama golpista destinada a impedir la transferencia del poder.

Un cuarto mandato con desafíos para Brasil y consecuencias para Cuba

Con este triunfo, Lula se convierte en el primer presidente brasileño elegido en cuatro ocasiones. Gobernó entre 2003 y 2010, regresó al poder en 2023 y ahora continuará al frente de la mayor economía de América Latina durante otros cuatro años.

Su nuevo período presidencial estará marcado por las dificultades para negociar con un Congreso donde las fuerzas conservadoras tienen una presencia importante. También deberá responder a preocupaciones ciudadanas como el costo de la vida, la seguridad pública y el endeudamiento de las familias.

En el plano internacional, Lula ha insistido en que Brasil debe mantener una política exterior independiente y no aceptar una posición subordinada frente a Estados Unidos. Su victoria supone la continuidad de un gobierno de izquierda en un contexto regional en el que varias elecciones recientes habían favorecido a candidatos conservadores.

Para Cuba, el resultado también tiene relevancia por los vínculos políticos y sanitarios entre ambos países. Lula ha defendido las relaciones con La Habana y, en agosto de 2025, criticó las restricciones de visas impuestas por Washington a funcionarios brasileños vinculados al programa Mais Médicos, que ha incluido la contratación de profesionales de la salud cubanos.

Mientras sus simpatizantes celebraron la victoria con banderas, música y concentraciones multitudinarias en São Paulo y otras ciudades, Lula comenzó a preparar un nuevo período presidencial. La incógnita inmediata es cómo evolucionará la impugnación anunciada por Flávio Bolsonaro, en un país donde los resultados vuelven a mostrar una profunda división política.

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