Un rumor sobre la eliminación del pan de la cuota en Sancti Spíritus, difundido a través de canales de Telegram y redes sociales, obligó a la Empresa Provincial de la Industria Alimentaria a salir públicamente a desmentirlo. Su director, Víctor Díaz Acosta, aseguró en entrevista con Radio Sancti Spíritus que el pan normado no desaparecerá, aunque reconoció serias limitaciones de harina, combustible y electricidad.
La aclaración llega en medio de una crisis nacional de abastecimiento de trigo que ya afecta a Ciego de Ávila, Holguín, Santiago de Cuba, Guantánamo y otras provincias del país.
La posibilidad de que el pan de la canasta básica desapareciera de las bodegas de Sancti Spíritus circuló durante los últimos días en Telegram y otras redes sociales, generando alarma entre los residentes de la provincia. La versión motivó una respuesta directa de la Empresa Provincial de la Industria Alimentaria, cuyo director, Víctor Díaz Acosta, negó de forma tajante que exista un plan para retirar el producto de la libreta de abastecimiento.
En declaraciones a Radio Sancti Spíritus, Díaz Acosta explicó que la provincia necesita 21 toneladas diarias de harina para sostener la producción del pan normado, mientras que el resto de las elaboraciones —conocidas popularmente como «pan liberado»— consume apenas alrededor de cuatro toneladas.
Según el directivo, esa brecha explica por qué muchos consumidores encuentran pan a la venta libre, a 30 pesos la unidad de 60 gramos, pero no el que corresponde a la cuota familiar: se trata de circuitos de abastecimiento distintos, con fuentes de financiamiento y gestión diferenciadas. El pan normado, subsidiado por el Estado, depende de la harina que el Ministerio de la Industria Alimentaria logra asignar centralmente, mientras que buena parte del «pan liberado» se sostiene con materia prima importada a precios más altos por la propia empresa o por actores privados.
El periódico oficial Escambray, principal medio de prensa de la provincia, ha documentado la misma disyuntiva en reportajes recientes. Según declaraciones del subdirector de la Empresa Alimentaria, Osney Rodríguez Espinosa, citadas por ese medio, «en el país se mantiene un alto déficit de harina» y el molino de Cienfuegos —una de las principales fuentes de abasto para la región central— permanece paralizado. Como consecuencia, la entidad espirituana solo recibe 9 de las 45 toneladas diarias que necesitaría para cubrir la demanda real, un déficit que obliga a sostener un cronograma de distribución cada tres días que, según el propio funcionario, «no siempre se cumple». La empresa, que agrupa a 1,215 trabajadores en 10 Unidades Empresariales de Base más otras dos en la cabecera provincial, ha recurrido a 30 hornos de leña para intentar paliar los apagones, que interrumpen el reposo de la masa —de tres a cuatro horas— y afectan la calidad final del producto.
El caso de Sancti Spíritus no es aislado. En Ciego de Ávila, la provincia recibió en mayo de este año apenas 32 toneladas de harina en todo el mes, cantidad suficiente para cubrir solo dos días de pan para sus más de 430 mil habitantes, según reportes de prensa. Allí la empresa alimentaria desplegó más de 25 hornos eléctricos y reactivó hornos de leña, y ha diversificado su producción hacia croquetas de yuca, chips de plátano y sopas de fideos para sostener los salarios de sus trabajadores.
En Holguín, la escasez ha llevado a transportar harina en mulos ante fallos logísticos, mientras en Santiago de Cuba y Guantánamo se han reportado en las últimas semanas denuncias públicas por la mala calidad del pan normado, con quejas sobre su textura y sabor. A escala nacional, el Ministerio de la Industria Alimentaria reconoció que durante el primer semestre de 2025 solo se recibió el 55% del trigo proyectado, lo que llevó al cierre de al menos 17 empresas del sector por pérdidas económicas, según cifras difundidas por la prensa. El pan de venta liberada, entretanto, ha llegado a costar hasta 50 pesos en el mercado informal.
La escasez de harina no es un fenómeno nuevo en Sancti Spíritus. En 2022, medios independientes documentaron que panaderías estatales de la provincia añadían hasta un 20% de residuos de arroz a la masa del pan normado ante la falta de trigo, una práctica que generó quejas por el sabor agrio y la textura arenosa del producto. Episodios de distribución restringida —incluyendo momentos en que el pan de la libreta se limitó a niños y ancianos— también han sido reportados por la prensa independiente en años anteriores.
Por ahora, la posición oficial en Sancti Spíritus es que el pan normado se mantiene como prioridad estatal y no será eliminado de la canasta básica, aunque las propias autoridades admiten que su disponibilidad seguirá sujeta a la llegada irregular de harina, combustible y electricidad a la provincia.
[FUENTES INICIALES]
- Escambray, «¿Por qué las panaderías tienen harina para fabricar el pan caro y no el de la cuota?»: https://www.escambray.cu/2026/por-que-las-panaderias-tienen-harina-para-fabricar-el-pan-caro-y-no-el-de-la-cuota/
- Escambray, «Arroz, azúcar, pan… ¿por dónde anda la distribución en Sancti Spíritus?»: https://www.escambray.cu/2025/arroz-azucar-pan-por-donde-anda-la-distribucion-en-sancti-spiritus/
- 14ymedio, «Residuos de arroz para estirar la masa del pan de la libreta en Sancti Spíritus»: https://www.14ymedio.com/cuba/Residuos-estirar-libreta-Sancti-Spiritus_0_3383661613.html
- Árbol Invertido / CubaChequea, «¿Cuál es la dimensión de la ‘crisis del pan’ en las provincias de Cuba?»: https://www.arbolinvertido.com/cubachequea/cual-es-la-dimension-de-la-crisis-del-pan-en-las-provincias-de-cuba





