La crisis alimentaria cubana de 2026 supera en severidad al Período Especial según testimonios de quienes vivieron ambas épocas. Cuba enfrenta su peor crisis de abastecimiento desde el colapso soviético con salarios que no alcanzan para comer una vez al día
Hay una frase que se repite en La Habana y que lo dice todo: los que vivieron el Período Especial dicen que aquello fue mejor que esto.
En los años 90, cuando Cuba perdió el subsidio soviético y la isla entró en caída libre, los cubanos adelgazaron en promedio entre el 5 y el 25% de su peso corporal, según estudios médicos de la época. Hoy, con bodegas vacías, salarios de 8 dólares mensuales y una libreta de abastecimiento que ya no alcanza ni para el pan, la comparación sobra.
El Período Especial: hambre histórica que hoy luce como un recuerdo amable
Cuando la Unión Soviética se derrumbó a principios de los años 90, Cuba perdió de golpe entre el 35 y el 40 por ciento de su PIB y casi la totalidad del petróleo subsidiado que recibía de Moscú. Lo que vino después se llamó Período Especial en Tiempos de Paz, un eufemismo gubernamental para describir una crisis de hambre y escasez sin precedentes en la historia posrevolucionaria de la isla.
Los cubanos de esa época recuerdan comer cáscaras de naranja, criar animales en los apartamentos y recorrer kilómetros en bicicleta porque no había combustible para los autobuses. Un estudio publicado en una revista médica documentó que la población perdió en promedio entre el 5 y el 25 por ciento de su peso corporal durante ese período. Las tasas de enfermedades relacionadas con la desnutrición se dispararon. La neuropatía óptica epidémica, causada por deficiencias nutricionales, afectó a más de 50,000 personas.
Y sin embargo, los cubanos que vivieron aquello y siguen en la isla hoy dicen que prefieren ese recuerdo al presente.
No es nostalgia. Es aritmética. Durante el Período Especial, la libreta de abastecimiento seguía teniendo contenido. Las bodegas tenían algo que ofrecer. El Estado, con todas sus limitaciones, todavía llegaba. Hoy, según reportó la agencia AP, en un texto publicado en Fortune, los estantes de las bodegas estatales en La Habana están prácticamente vacíos y en muchos casos el único producto disponible en abril fue arroz, azúcar y chícharos partidos.
Ocho dólares al mes, una libreta vacía y sin remesas que salven
La libreta de abastecimiento que Fidel Castro creó en los años 60 para garantizar que ningún cubano pasara hambre se ha convertido en un símbolo de lo que ya no funciona. Lo que durante décadas prometió una dieta básica cubierta para todo el mes ahora apenas alcanza para unos días, y con productos que escasean o directamente no llegan.
Una habanera de 68 años contó a AP que en abril solo pudo comprar chícharos y un kilogramo de azúcar en su bodega asignada. Su salario y pensión combinados suman unos 8,000 pesos cubanos al mes, equivalentes a 16 dólares. Con ese dinero tiene que comprar el resto en las tiendas privadas, donde una cartón de 30 huevos cuesta alrededor de 6 dólares y dos libras de carne picada rondan los 2 dólares. El margen para comer bien, sencillamente, no existe.
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos documentó que el 89 por ciento de las familias cubanas vive en pobreza extrema y que 7 de cada 10 cubanos han tenido que saltarse alguna comida por falta de dinero o escasez. Para los mayores de 61 años, esa proporción sube a 8 de cada 10.
Cuba importa hasta el 80 por ciento de los alimentos que consume. Con el bloqueo petrolero de Trump, la escasez de divisas y el colapso del peso cubano, el Estado simplemente no tiene con qué seguir sosteniendo ese modelo. William LeoGrande, profesor de la Universidad Americana que lleva décadas estudiando Cuba, explicó a AP que el gobierno «metió la pata» con la fusión de las dos monedas cubanas en 2021, y que la inflación resultante persiste porque el Estado gasta mucho más de lo que recauda.
El resultado lo resume mejor que cualquier estadística la frase de una cubana de 54 años sin familia en el exterior que le dijo a AP que en abril lo único que recibió en su bodega fue una donación de 4 libras de arroz. «Si compro frijoles, no puedo comprar azúcar», dijo. «Si me retiro, me muero.»
Durante el Período Especial, los cubanos perdieron peso pero mantuvieron la esperanza de que el Estado encontraría la manera de resolverlo. Tres décadas después, muchos ya no esperan que nadie resuelva nada. Y eso, dicen, es lo que hace que esto sea peor.




















