El dolor de dos familias cubanas volvió a hacerse visible en Miami durante los funerales de Julio C. Pineda y Carlos Arturo Acosta Fajardo, fallecidos en el accidente del avión de carga operado para Amazon que dejó cinco cubanos entre sus víctimas.
Pineda, de 75 años, fue despedido por familiares, amigos y vecinos en la funeraria Vior. Quienes compartieron con él durante años lo recuerdan por su carácter alegre y por el apodo de «el Mago», relacionado con sus trucos de magia, sus bromas y los dulces que acostumbraba regalar a los niños.
«Siempre lo conocí hace 13 años por el Mago. Una gente muy servicial, muy carismático, muy cariñoso con todos los vecinos, con todos los niños», contó su vecino Jorge Samper a Univisión 23.
El cubano había llegado desde Cuba en mayo de 2001 y llevaba más de dos décadas en Miami. Era padre de dos hijos y trabajaba en las labores de limpieza del aeropuerto. Su familia, sin embargo, todavía buscaba respuestas. Jenny, esposa de uno de sus hijos, dijo a Diario Las Américas que hasta el 13 de septiembre no habían recibido sus pertenencias personales y cuestionó la atención ofrecida por las empresas relacionadas con el vuelo.
La otra despedida estuvo marcada por la presencia de Fernández, esposo de Carlos Acosta, quien acudió a la funeraria con las cenizas de su pareja. «Una persona tan excepcional, tan especial, tan original», dijo al recordar a Acosta en declaraciones a Univision Miami. Después resumió el impacto de la pérdida con una frase: «Se llevó la vida mía; murió junto con él».
La pareja se había conocido en Cuba seis años atrás y llevaba tres de casada. Acosta, ingeniero mecánico de profesión, aspiraba a estudiar ingeniería de aviación en Estados Unidos. Su cumpleaños era el 11 de septiembre, apenas cinco días después del accidente.
«Ningún cumpleaños para poder celebrar, solamente es la despedida de un ser muy amado», expresó Fernández.
Sobre su esposo también dijo: «Es la falta que me hace. No hay mucho que decir, lo amo».
Pineda y Acosta murieron el 6 de septiembre cuando el Boeing 767-300 del vuelo 7598 de 21 Air, operado para Amazon, se salió de la pista tras aterrizar a 158 nudos y chocó contra la furgoneta en la que viajaban trabajadores del aeropuerto.
La investigación ha revelado que uno de los pilotos alertó varias veces sobre la velocidad durante la aproximación y que los aceleradores permanecieron a máxima potencia antes del impacto. Tampoco se desplegaron los frenos aerodinámicos ni los inversores de empuje. Las causas definitivas del siniestro todavía no han sido establecidas.
Mientras avanza la investigación, las familias también comienzan a buscar responsabilidades por la tragedia. Hasta el domingo se habían presentado dos demandas: una por la viuda de Yoel Rodríguez Naranjo, otra de las víctimas cubanas, y otra por Roosevelt Perdomo Torres, único sobreviviente que permanecía estable.
Los abogados de las familias de Pineda y Acosta continuaban evaluando la información disponible antes de decidir si emprenderían acciones judiciales.
Además de ellos, en el accidente murieron Javierky Reyes Quevedo, de 47 años, y Rolando Alemán León, de 55.

