Cubano conoce la democracia griega, con torturas

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La democracia griega parece que ha quedado en los libros de Historia.

Otra historia sobre el trato a migrantes cubanos llega a la luz pública. Esta, a través del portal Mother Jones y de la mano de la periodista Lauren Markham. Es la historia de un cubano, un médico de 38 años que decidió emigrar de la isla hacia Europa y fue torturado «en democracia», por la policía griega.

Una frase destaca en su testimonio:

«Que esto podría suceder en una democracia y en Europa, no puedo creerlo», dijo el cubano en su denuncia. Según su testimonio, la policía griega no solo lo torturó, sino que además le robó sus documentos, y luego, lo expulsó a Turquía.

Vive en Estambul ahora, junto a otros cuatro cubanos en un pequeño local (estudio) pagado por una iglesia.

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Según recoge Berkham en Mother Jones, el cubano salió de la isla el pasado 25 de septiembre. Tenía en sus planes asentarse en Europa. Llegó a Moscú gracias a la política de no visado que Rusia tiene con los viajeros cubanos, y de allí viajó a Serbia.

El cubano llegó a ingresar a territorio griego, donde pensó que podría solicitar asilo político. Pronto conocería la doble moral de la democracia griega y europea. Esa que a veces condena una cosa, en un país lejano, mientras que en su territorio se practica exactamente lo mismo.

Nos referimos al maltrato a los migrantes.

Viajaba a bordo de un autobús el cubano, junto a otro grupo de cubanos, cuando un retén policial detuvo el vehículo. Comenzaría así, para él, una pesadilla que lo llevó, días después a Turquía. Ni siquiera sabe por qué está allí, pero la deportación le fue cómoda a la «democracia griega.»

Es decir: fue expulsado ilegalmente de Grecia.

Allí, en la tierra madre de la democracia, la policía griega le propinó más de una golpiza. No contentos con eso, le robaron sus documentos. Luego, lo expulsaron hacia Turquía.

Antes de eso, vivieron unos días en unas celdas «miserables y malolientes». El día que los detuvieron y bajaron del autobús los metieron en una camioneta y se los llevaron a un centro de detención. Allí pasaron la noche. Al otro día fueron llevados a

Aunque todos dijeron que querían solicitar asilo, la policía griego les quitó sus pertenencias y los subió a una camioneta para llevarlos a un centro de detención donde pasaron la noche en una base militar situada en la región de Evros.

El anestesiólogo de 38 años narra a Mother Jones que fue allí donde los militares los desnudaron y golpearon con bloques de madera y porras de plástico. El objetivo de la golpiza es claro: persuadirlos, antes de expulsarlos hacia Turquía, que vuelvan a regresar.

Horas después, los llevaron al bosque. Caminaron descalzos, fueron montados en una balsa y cruzaron el río Evros. Cuando tocaron la otra orilla, ya estaban en Turquía. Allí los dejaron.

Habían conocido, en pocas horas, lo poco que quedaba de la democracia griega. Esa que un día sentó las bases para la fundación de las futuras repúblicas «modernas».

«Mario», como se identificó el migrante en la historia, revela con dolor que su golpiza ocurrió a plena vista, delante de militares, supuestos veladores del orden y la tranquilidad ciudadanas. Ninguno hizo nada por protegerlos.

Muy probablemente lo disfrutaron.

El sentimiento antiinmigrante crece en Grecia

Una nota de las agencias Reuters y EFE, fechada en febrero del 2020, da cuenta de cómo en Grecia ha crecido el sentimiento antiinmigrante.

«Muchos griegos han terminado contagiados por la xenofobia que no había sido tan notable durante la crisis migratoria,» señala la nota.

«Una encuesta realizada en la región de Egeo del Norte, por el instituto demoscópico Kapa Research, reveló que el 65 % de la población insular considera que los refugiados son una amenaza para el país y sus ciudades, y un 94 % cree que la llegada de inmigrantes les ha afectado en el ámbito psicológico.»

En Europa, el sentimiento antiinmigrante es más común entre las personas conservadoras, o de derechas, que entre los que están a la izquierda del espectro político, revela por su parte otro estudio hecho en el año 2014.

El texto refiere que las «actitudes hacia los inmigrantes y los grupos minoritarios también moldean el ánimo del público (…) y que «una media del 55% quiere menos inmigrantes admitidos en su país.»

«Esto incluye un fuerte sentimiento contra los inmigrantes en Grecia (86%) e Italia (80%). Una media del 52% dicen que los inmigrantes son una carga porque ocupan puestos de trabajo y las prestaciones sociales, el 48% se quejan de que quieren ser distintos y el 36% dicen que son los culpables de los delitos,» expresa más adelante la nota.

En España, país al que aspiraba a llegar el migrante cubano protagonista de la historia, el porcentaje de los que quieren más inmigrantes es bajo. Apenas de un 10%. Sin embargo, el número de los que quieren menos inmigrantes es bajo también, un 47%. Al resto, o les da igual, o no opinaron (al menos no en contra)

Donde mejor sentimiento favorable existe hacia ellos es en Alemania. Allí, un 14% de la población «los quiere».

Sin embargo no ocurre así en la democracia italiana ni en la democracia griega.

En Grecia, solo un 1% de la población quiere inmigrantes. En Italia, apenas el 2%.

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